La firma láctea pasó de la parálisis total y el concurso a trabajar de forma sostenida. Los planes de la nueva conducción apuntan a sanear la marca y exportar.
Después de atravesar una etapa marcada por la paralización, la pérdida de empleos y un proceso judicial que terminó con la quiebra de la empresa que controlaba la planta, La Suipachense volvió a producir y busca recuperar su lugar en el mercado lácteo.
La fábrica retomó sus operaciones el 1° de junio y actualmente procesa alrededor de 100.000 litros de leche por día. La nueva conducción tiene entre sus principales objetivos recomponer la situación financiera de la compañía, recuperar la presencia de la marca en el mercado interno y avanzar hacia la exportación, con Uruguay como primer destino posible.
La planta está ubicada en Suipacha, en el oeste de la provincia de Buenos Aires, una localidad de aproximadamente 12.000 habitantes cuya actividad económica está fuertemente vinculada con la industria láctea. La reapertura de la fábrica significó, por lo tanto, algo más que el regreso de una empresa: también implicó recuperar movimiento económico para la ciudad y su zona de influencia.
Una fábrica que tuvo que volver a ponerse en marcha
El regreso de La Suipachense fue posible luego de que la Justicia autorizara el alquiler de la planta, sus equipos y las marcas a Compañía Láctea Suipacha SA. La firma está encabezada por Pablo Asci, empresario de 62 años con experiencia en compañías como Parmalat Latinoamérica y Lactalis, junto con un grupo de inversores locales.
El acuerdo establece un alquiler por dos años, mientras continúa el proceso de quiebra de Lácteos Conosur SA, sociedad perteneciente al grupo venezolano Maralac que anteriormente controlaba la usina.
La situación que encontraron los nuevos responsables al ingresar a la fábrica estaba lejos de ser sencilla. Durante los últimos años de la administración anterior prácticamente no se habían realizado inversiones, por lo que buena parte de las instalaciones y de los equipos se encontraban fuera de funcionamiento.
Entre las máquinas que necesitaban reparaciones se encontraban las líneas de Tetra Pak, el sistema de envasado en sachet, el secador y la caldera. Esta última presentaba además un problema particularmente importante: llevaba cuatro años sin realizar la inspección obligatoria correspondiente.
Para recuperar las instalaciones y poner nuevamente en condiciones la planta fue necesario desembolsar más de $1.000 millones. El proceso contó con la participación del municipio, la Justicia, el sindicato ATILRA y Tetra Pak. Hacia fines de julio, las áreas de envasado y secado ya habían conseguido estabilizar su funcionamiento.
El regreso de los trabajadores y el aumento de la producción
La reapertura también permitió recuperar parte de los puestos de trabajo que se habían perdido durante la crisis. De los aproximadamente 140 trabajadores que quedaron fuera de la empresa tras la quiebra, 63 fueron reincorporados.
Para acompañar la recuperación sin elevar excesivamente los costos durante la primera etapa, la compañía y el sindicato acordaron una modalidad de trabajo ajustada. La intención es ampliar progresivamente la cantidad de empleados a medida que aumente el ingreso de leche a la planta.
La materia prima llega principalmente desde establecimientos tamberos ubicados en Carlos Casares, Luján y distintas zonas de la cuenca lechera del oeste bonaerense.
Por el momento, la estrategia no consiste en llevar rápidamente la producción a los niveles que alguna vez tuvo la planta. La prioridad es consolidar los 100.000 litros diarios actuales, alcanzar una operación económicamente sustentable y, a partir de allí, avanzar con una mayor escala.
Recuperar la marca y ampliar la oferta
Uno de los desafíos de la nueva administración es volver a instalar a La Suipachense entre los consumidores después de los problemas que afectaron a la marca en los últimos años.
Actualmente, la empresa comercializa leche entera y descremada, tanto en sachet como en envases Tetra Pak, además de yogur bebible.
La estrategia contempla ampliar gradualmente ese catálogo. Entre los próximos productos que podrían incorporarse aparecen el queso crema y la leche en polvo, mientras que en una segunda etapa se prevé sumar manteca, postres y distintos tipos de quesos.
La recuperación también incluye una expansión de los canales de comercialización. La marca ya tiene presencia en comercios de cercanía y cadenas regionales de distintas zonas del país, entre ellas la Mesopotamia, Bariloche y diferentes localidades bonaerenses.
Uruguay, el próximo objetivo
Además de recuperar terreno en el mercado argentino, la empresa ya trabaja en su primer proyecto de internacionalización.
La compañía negocia con una firma uruguaya la posibilidad de comenzar a enviar leche ultrapasteurizada al país vecino. Para concretar la operación todavía debe completar algunos requisitos regulatorios y recuperar las habilitaciones necesarias para utilizar determinados sectores de la planta.
Entre los puntos pendientes se encuentran la rehabilitación de la torre de secado y de la línea internacional de Tetra Pak por parte del Senasa.
El proyecto ya despertó interés del otro lado del Río de la Plata: representantes de empresas uruguayas visitaron recientemente las instalaciones para conocer el estado de la planta y evaluar la posibilidad de avanzar con el acuerdo.
La importancia de la fábrica para Suipacha
La crisis de La Suipachense tuvo un impacto que excedió a la propia empresa. Durante los diez meses en los que la planta permaneció paralizada, la economía local perdió una parte importante de su movimiento habitual.
Según la información difundida por la empresa, la interrupción de la actividad implicó aproximadamente $400 millones menos en salarios y también afectó la cadena de pagos de comercios y proveedores de la zona.
Por eso, la recuperación de la producción representa para Suipacha una señal de reactivación de una actividad que durante décadas estuvo estrechamente vinculada con la identidad productiva de la ciudad.
El futuro de la planta
Mientras la nueva administración intenta consolidar la producción, el proceso judicial que rodea a la antigua controlante continúa.
La Justicia prevé avanzar con la tasación del inmueble y posteriormente con su venta, pero bajo la condición de que la fábrica pueda mantenerse en funcionamiento. La Facultad de Ciencias Económicas de la UBA tendrá a su cargo la valuación del predio.
Compañía Láctea Suipacha SA ya manifestó su intención de ejercer la opción de compra cuando finalice el contrato de alquiler. La empresa también buscará que parte de los más de $1.000 millones invertidos en la recuperación de la planta sean contemplados dentro de la futura operación.
De esta manera, La Suipachense atraviesa una etapa de reconstrucción: primero logró volver a producir, luego busca recuperar consumidores y trabajadores y, como siguiente paso, pretende convertir la recuperación de la planta en una plataforma para volver a vender productos argentinos fuera del país.



