La actividad metalúrgica cayó 4,3% interanual en abril y acumula un retroceso del 6,2% en lo que va de 2026, según datos de ADIMRA. El informe advierte además una fuerte caída en la capacidad instalada: apenas cuatro de cada diez máquinas están funcionando en las fábricas argentinas.
La industria metalúrgica argentina atraviesa uno de sus momentos más delicados de los últimos años. Según datos difundidos por ADIMRA, la actividad registró en abril una caída interanual del 4,3%, mientras que el acumulado del primer cuatrimestre de 2026 muestra un retroceso del 6,2% respecto al mismo período del año pasado.
El impacto golpea de lleno al interior productivo del país. Entre las provincias más afectadas aparece Buenos Aires con una retracción del 5,1%, seguida por Entre Ríos con 4,7% y Córdoba con una caída del 3,7% en la actividad metalúrgica. Más atrás se ubicaron Santa Fe y Mendoza.
La situación vuelve a encender alarmas sobre el modelo económico y su impacto sobre el empleo industrial. La metalurgia es considerada una de las principales actividades generadoras de trabajo en Argentina y una pieza clave en las economías regionales. El freno de la actividad no solo afecta a las grandes fábricas, sino también a cientos de pymes proveedoras que dependen del movimiento industrial.
A nivel internacional, el panorama deja aún más expuesta la crisis local. Mientras países como China y Taiwán registraron crecimientos industriales de entre el 25% y el 30% en los últimos años, Argentina acumuló una caída del 7,5%, ubicándose entre los peores desempeños del mundo. En las provincias industriales, la preocupación ya no pasa solo por la caída actual, sino por la falta de expectativas de recuperación en el corto plazo.



