Uno de los motores económicos del NEA, a raíz de la instalación de una nueva planta procesadora en Ituzaingó, Corrientes, espera consolidarse como la mayoradora generadora de puestos privados formales de la región.
En estos momentos una de las economías regionales más fuertes, clave para el Noreste argentino, está atravesando un proceso de expansión sin precedentes. El sector forestal, del cual hablamos, pilar de la actividad principalmente en Corrientes, ya genera más de 13.000 puestos de trabajo directos e indirectos, una cifra que representa más del 50% del empleo productivo de dicha provincia, de acuerdo con datos de la Asociación Forestal Argentina (AFOA).
Este entramado, que integra desde viveros y plantaciones hasta industrias de alta complejidad, proyecta un salto cuantitativo en el corto plazo: la creación de 7.000 nuevos empleos gracias a proyectos industriales estratégicos, lo que llevará la masa laboral del sector por encima de los 20.000 trabajadores.
Los principales actores económicos
La robustez del modelo correntino se sustenta en una red de empresas y pymes que dinamizan ciudades como Gobernador Virasoro, Santo Tomé, Ituzaingó y Santa Rosa. Entre las firmas con mayor impacto en la generación de mano de obra se destacan:
- Acon Timber y Las Marías: superan en conjunto los 1.000 empleos.
- Bosques del Plata: sostiene más de 540 puestos (directos e indirectos).
- FRESA: genera más de 450 empleos vinculados a la energía por biomasa.
- Forestal Argentina: aporta otros 400 trabajadores a la cadena de valor.
Inversión en Ituzaingó: la clave del salto en el empleo
El gran motor del salto hacia los 20 mil empleos es el proyecto de instalación de una planta de producción de fibra de pino en Ituzaingó. Se trata de una de las inversiones industriales más ambiciosas de la región, diseñada para ampliar la capacidad productiva y dar valor agregado a la madera en origen.
Este proyecto no solo demandará operarios industriales, sino que generará un efecto multiplicador en servicios asociados como transporte, logística, mantenimiento de caminos rurales y construcción, fortaleciendo el arraigo en las comunidades del interior.
A diferencia de otras actividades, la industria foresto-industrial en Corrientes se basa en ciclos de planificación de largo plazo (10 a 20 años). Este modelo combina la tecnología de punta con estándares de sostenibilidad ambiental y certificaciones internacionales que aseguran el acceso a mercados globales.
Con una mirada integral que incluye el cuidado de la biodiversidad y la capacitación constante de sus operarios, el sector forestal correntino produce más que madera, generando a su alrededor una red sólida de familias correntinas que obtienen estabilidad laboral y pueden proyectar su futuro.



