La escasez que produjo la guerra dejó al país más poblado del mundo con reservas para apenas 10 días y pagan hasta 400 dólares extra por tonelada para asegurar suministros.
En medio del conflicto en Medio Oriente, India enfrenta una fuerte emergencia energética y comenzó a comprar gas licuado de petróleo a la Argentina, a través de las compañías MEGA (controlada por YPF), Petrobras y Dow, y Transportadora de Gas del Sur (TGS), para asegurar su abastecimiento interno.
El país asiático, el más poblado del mundo desde 2023, cuenta con reservas para apenas diez días, lo que llevó al gobierno de Narendra Modi a buscar proveedores de emergencia en distintos mercados. El gas licuado de petróleo, utilizado principalmente para cocinar y calefaccionar, es una fuente energética clave en India.
Según datos citados por el medio especializado Argus, las empresas estatales de la India están pagando primas de entre 350 y 400 dólares por tonelada por encima del precio de referencia para garantizar el suministro.
En Argentina, dos grandes compañías concentran la producción de este combustible: MEGA (controlada por YPF), Petrobras y Dow, y Transportadora de Gas del Sur (TGS). Esta última confirmó que entre noviembre y febrero cargó dos buques con destino a India y analiza ampliar su capacidad de exportación.
Uno de los cargamentos partió desde el puerto de Bahía Blanca con destino hacia Haldia, cerca de Calcuta, según datos de la plataforma de monitoreo marítimo Kpler. El cargamento marca que la urgencia energética puede modificar rutas comerciales que normalmente no resultarían competitivas por la distancia.
La demanda colosal de India
India consume alrededor de dos millones de toneladas de gas licuado de petróleo por mes. Para tener una escala, Argentina utiliza cerca de 1,5 millones de toneladas en todo el año .
En países con alta densidad poblacional y redes de gas limitadas, los cilindros de gas -garrafas, tubos u otras medidas- siguen siendo la principal fuente de energía para millones de hogares y comercios.
El año pasado, el país asiático importó casi 21 millones de toneladas de este combustible a través del estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes del comercio energético mundial, que quedó bloqueada tras la agresión de los Estados Unidos e Israel contra Irán.



