A través de imágenes satelitales se pudo percibir un aumento en las expectativas para la superficie cultivada de maíz, mientras que la soja también muestra rindes históricos en la zona núcleo.
El panorama agrícola nacional ha recibido una inyección de optimismo técnico tras el último informe de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires. Tras un exhaustivo relevamiento por el centro del área agrícola nacional y la validación mediante tecnología satelital, la entidad decidió ajustar al alza la superficie estimada de maíz, elevándola a 8,1 millones de hectáreas.
Este incremento de 300.000 hectáreas respecto a las previsiones anteriores tiene un impacto directo y contundente en la balanza comercial: la proyección de producción trepa ahora a las 61 millones de toneladas, lo que representa un salto de 4 millones de toneladas adicionales para la presente campaña.
Este ajuste no es azaroso. Se fundamenta en una mejora marcada de la condición de los cultivos tardíos en las últimas semanas. Actualmente, el 98,6 % del área relevada se encuentra entre “Normal y Excelente”, un indicador de vital importancia para el cumplimiento de las metas productivas.
En lo que respecta a la oleaginosa, la campaña avanza con un ritmo ambivalente. Por un lado, la productividad por hectárea está superando los promedios históricos en las zonas más fértiles del país. En el Núcleo Norte se registran 39,6 quintales por hectárea (qq/Ha), mientras que el Núcleo Sur escala hasta los 42 qq/Ha. Otros puntos, como el Norte de La Pampa y el Oeste de Buenos Aires, también reportan valores iniciales sumamente alentadores.



