La tradicional firma de electrodomésticos descontinúa su producción en Rosario y reduce su planta de trabajadores en un 80 %. Problemas de costos y presión importadora que ahogan a las fábricas, los principales problemas.
La industria de electrodomésticos atraviesa un nuevo retroceso. La empresa Frimetal anunció que en mayo interrumpirá la producción de heladeras en su planta de Rosario, donde ensambla equipos de la marca Electrolux.
La medida implica abandonar uno de sus productos más representativos y reorientar la actividad hacia un esquema mucho más acotado, con mayor peso de la importación.
El proceso de reducción no es reciente. A comienzos de año ya se había discontinuado la fabricación de cocinas y, con la salida de la línea de frío, la planta quedará limitada a freezers y lavarropas. El impacto en el empleo es significativo: de unos 750 trabajadores, la dotación se achicaría a cerca de 150.
El ajuste laboral se profundizó en los últimos meses. En marzo, la compañía impulsó un plan de retiros voluntarios dirigido a 100 empleados, aunque finalmente se sumaron 130.
El esquema incluyó el pago total de las indemnizaciones bajo el régimen previo a la reforma laboral, además de un bono equivalente a tres salarios, de acuerdo con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).
Una “tormenta perfecta” que afecta a otras compañías del sector
Así describieron desde la compañía al actual escenario, que presenta caída del consumo interno, sumado a una fuerte apertura importadora, una combinación que deteriora la capacidad de la industria local para competir.
Entre las empresas del sector que en el último tiempo dieron a conocer situaciones críticas se encuentran:
- Goldmund (Peabody), que inició un concurso preventivo de acreedores.
- Mabe, la cual avanzó con despidos y el cierre de una planta, en Río Segundo, Córdoba.
- Whirlpool, también afectada por la caida del consumo, se vio obligada a bajar la persiana de su fábrica de lavarropas en Pilar
- Aires del Sur, empresa que se declaró en quiebra.
El caso de Peabody fue emblemático, y su fundador, Dante Do Sun Choi, declaró: “Es muy ingrato ser empresario en la Argentina”. De este modo, el sector debe sostener su actividad en un mercado interno retraído y cada vez más abierto a la presión de productos importados.



