Pardo cerró sus sucursales en Córdoba, Santa Fe y Río Negro. La caída en las ventas y la competencia contra las importaciones entre los principales responsables.
El deterioro del poder adquisitivo, al cual se suma el incremento que evidencian las compras online y el ingreso de productos importados, tiene repercusiones tangibles en la economía real: en este caso, con la baja de persiana de locales de una importante cadena de electrodomésticos.
El sector retail sufre el duro contexto comercial, donde se multiplican los problemas en un sector que siempre pesó fuerte en términos de la generación de empleo y la venta de industria nacional. Frávega y Garbarino, por mencionar dos nombres de peso, se ubican entre las firmas que más se han visto golpeadas por el actual contexto comercial. En este marco es que Pardo, que supo tener casi 75 sucursales en todo el país, con fuerte peso en el interior, comenzó a retraerse y cerrar sus tiendas.
Sólo en la provincia de Córdoba y en apenas días la firma bajó las persianas en Río Cuarto y General Deheza, y ya el año pasado aplicó ajustes en algunos de sus locales en la provincia de Buenos Aires, de donde la firma es originaria más concretamente de Pergamino.
A esa decisión Pardo le sumó, durante la última semana de abril, el cierre de su punto de ventas en Rafaela, en la provincia de Santa Fe. Por último en estos días, la cadena cerró una de sus sucursales más grandes en Cipolletti, en la provincia de Río Negro.
En ese ciudad, José Luis Bunter, vicepresidente de la Confederación Federal Pyme de Argentina y referente de la Cámara de Comercio local, detalló que la compañía bajó sus persianas por efecto de factores como “la caída de las ventas, el costo de los alquileres y los gastos de funcionamiento, ligados a impuestos, sueldos e insumos”.
De acuerdo a medios locales, “la sorpresiva despedida de un coloso del rubro, a solo 2 años y 9 meses de su desembarco en la ciudad, se da en un contexto de crisis en el que muchos comercios cierran debido a la delicada situación financiera”.
Fuentes del ámbito del retail señalan que de 74 sucursales que operaba hasta hace poco, la cadena Pardo ahora mantiene poco más de 60 puntos de venta en funcionamiento.
Una tormenta perfecta para el retail tradicional
Hoy por hoy, el modelo tradicional de venta física en el retail muestra signos evidentes de agotamiento. El punto de partida de la crisis es la fuerte caída de la demanda.
En un escenario de pérdida sostenida del poder adquisitivo, los electrodomésticos —bienes durables por definición— se convierten en uno de los primeros gastos que los hogares postergan.
A la espera de los últimos datos, el sector viene de sufrir una caída del 18,6% interanual en las ventas en el último trimestre de 2025, con retrocesos generalizados en todas las categorías, desde línea blanca hasta pequeños electrodomésticos y tecnología.
Pero lo más llamativo del fenómeno es que el desplome del consumo se da incluso en un contexto de baja de precios relativos. A contramano de lo que ocurre en la mayoría de los rubros de la economía argentina, los electrodomésticos mostraron una caída promedio del 6,6%, mientras la inflación general superó el 30 por ciento.
El dato refleja un cambio profundo: el problema dejó de ser el precio y pasó a ser el ingreso disponible. En otras palabras, aunque los productos sean relativamente más baratos, los consumidores no tienen margen para financiar compras de ese tipo.



