Compensando la caída de otras fuentes y marcando un cambio histórico, la energía solar fue la que más creció durante el 2025.
La energía solar lideró el crecimiento global de la demanda energética durante 2025, lo que representa un cambio absoluto. Los combustibles fósiles pierden terreno frente a alternativas limpias que dominan el crecimiento actual.
La expansión del transporte sostenible ha frenado drásticamente el consumo de petróleo en los últimos años. Actualmente, la movilidad eléctrica y los centros de datos son los verdaderos motores de la demanda.
El hecho de que la energía solar lidera el crecimiento global de la demanda energética en 2025 según la AIE supone un cambio estructural en el sistema energético mundial. Por primera vez, esta tecnología renovable se sitúa como la principal fuente que cubre el aumento del consumo energético.
La energía solar aportó más del 27 % del crecimiento total de la demanda, superando claramente a los combustibles fósiles. Este hito refleja una aceleración sin precedentes en la transición hacia fuentes limpias. Además, confirma el papel clave de la electrificación en la economía global.
El gas natural, tradicionalmente dominante, quedó relegado a la segunda posición en el crecimiento energético. Su aportación fue del 17 %, reflejando una desaceleración respecto a años anteriores.
El petróleo también mostró una ralentización significativa en su demanda global. Este descenso se relaciona directamente con la electrificación del transporte. El cambio de tendencia evidencia una transformación profunda del modelo energético.
Los desafíos globales que persisten
A pesar del avance de las renovables, las emisiones globales siguen en niveles récord. En 2025 se superaron los 38.000 millones de toneladas de CO₂. El crecimiento energético, aunque más moderado, sigue teniendo impacto ambiental.
Asia lidera este cambio estructural mediante el despliegue masivo de infraestructuras renovables y energía nuclear. Mientras algunas potencias aún dependen del carbón, la tendencia global apunta hacia una descarbonización progresiva.
Pese a estos avances, los registros de contaminación ambiental todavía alcanzan cifras críticas debido al consumo energético total. Urge intensificar las estrategias de transición para estabilizar el clima del planeta definitivamente.
Que la energía solar lidera el crecimiento global de la demanda energética en 2025 según la AIE marca un antes y un después en la transición energética mundial. El sistema energético avanza hacia un modelo más electrificado y sostenible, pero aún enfrenta grandes desafíos.



