La industria argentina ha evolucionado a lo largo de los últimos años y, con ella, también cambió el modelo de construcción y desarrollo de los parques industriales. Ya no alcanza con ofrecer una buena ubicación o conectividad: la infraestructura, la innovación tecnológica y la calidad del entorno laboral se convirtieron en factores determinantes para atraer inversiones y fortalecer la competitividad.

En diálogo con Más Industrias, el presidente de la Asociación de Parques Industriales de Argentina (APIA), Rodolfo Games, se refirió al contexto actual y aseguró que “sin ninguna duda” ha habido un cambio de modelo de lo que era el parque industrial tradicional con respecto a la actualidad, respondiendo a nuevas necesidades del contexto nacional e internacional.
En ese sentido, explicó que “fundamentalmente hoy en día el diseño de los parques debe estar orientado al triple impacto: económico, social y ambiental, además de cumplir estándares internacionales que fomenten la competitividad en función de que sea un ecosistema que se comunique con el afuera y en línea con lo que ocurre en su entorno: no sólo beneficiando a las empresas sino también estrechamente vinculado con su alrededor”.
Del “hotel de empresas” a un ecosistema productivo
Según Games, antiguamente el parque industrial era considerado prácticamente un “hotel de empresas”, donde las firmas se instalaban para contar con una estructura acorde, vigilancia y sinergia, desarrollando una actividad principalmente industrial o logística.
Por el contrario, en la actualidad un parque debe estar conectado no sólo de manera física sino también virtualmente con el entorno. Además, debe disponer de una base sólida de factores que permitan cumplir con requisitos de competitividad empresarial, un sistema de logística desarrollado y contemplar no sólo los depósitos y el traslado de mercadería, sino también parámetros de transporte además de una conectividad digital fluida y rápida.

En este nuevo esquema, el parque industrial deja de ser solamente un espacio destinado al desarrollo individual de las empresas y pasa a funcionar como un verdadero ecosistema, capaz de generar sinergias, mejorar la eficiencia y contribuir a la productividad y competitividad, tanto a nivel nacional como internacional.
“Es un ecosistema donde conviven distintas cuestiones y los parques nuevos que se están construyendo responden a eso. Es mucho más difícil adaptar un parque que ya tiene más de 50 años de establecido que construir uno desde cero que responda a las nuevas exigencias”, sostuvo.



