Durante el mes de agosto, los precios de la carne vacuna en los principales centros urbanos del país registraron una leve variación negativa del -0,3 %, en un contexto en el que la inflación general se ubicó en el 1,7 %.
Con este resultado, el producto continuó colaborando con el Gobierno para apuntalar el control de la inflación, sumando cinco meses consecutivos sin tener incidencia en la construcción del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
Estos datos provienen del informe mensual de precios de las carnes que elabora el Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).
El estudio analiza los valores de venta en carnicerías y supermercados de los centros urbanos más importantes, cubriendo a casi el 40 % de la población nacional.
Dinámica de 12 meses y cambio en los hábitos de consumo
A pesar de la reciente estabilidad mensual, la perspectiva de mediano plazo muestra una tendencia diferente: en el acumulado de los últimos 12 meses, la carne vacuna registra un incremento que supera el 50 %, por encima de la inflación del 34 % acumulada en el mismo período.
Los precios de la carne porcina y del pollo registraron subas que casi empatan a la inflación.
Esta relación de precios, sumada a la creciente participación de los exportadores en el negocio de la carne vacuna, está derivando el consumo interno hacia el cerdo y el pollo, dos alternativas que ofrecen proteína animal de gran calidad a precios más competitivos para los hogares.