La carne vacuna se estabilizó en mayo, pero perdió terreno frente a opciones más económicas

Las proteínas alternativas se posicionan cada vez con más fuerza en la mesa de los argentinos.

El panorama del consumo de carnes continúa atravesando una etapa de reconfiguración en nuestro país. Según los últimos datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA), correspondientes a mayo del corriente año, el precio de los distintos cortes vacunos registró una estabilidad casi total: una variación mínima del 0,1 % respecto al mes anterior.

Sin embargo, esta calma mensual no oculta una presión de fondo: en la comparación interanual, la carne vacuna acumula un incremento del 57,9 %.

Esta cifra cobra mayor relevancia cuando se analiza el comportamiento de las proteínas alternativas, que se posicionan cada vez con más fuerza en la mesa de los argentinos.

El pollo y el cerdo ganan protagonismo

Mientras que la carne roja apenas se movió en mayo, el pollo fresco y el pechito de cerdo mostraron subas mensuales más marcadas, del 2,3 % y 2,8 %, respectivamente.

A pesar de estos incrementos puntuales, sus aumentos anuales (38,9 % para el pollo y 23,6 % para el cerdo) se mantienen significativamente por debajo del ritmo que ha marcado la carne vacuna en el último año.

El poder de compra del asado

La brecha de precios se refleja con claridad en la capacidad de compra de los consumidores. En lo que va de 2026, el precio de un kilo de asado equivale a comprar 3,8 kilos de pollo fresco o 2,02 kilos de pechito de cerdo.

El dato evidencia un fenómeno de encarecimiento relativo. En comparación con los primeros cinco meses de 2025, la carne vacuna se ha vuelto un 20,8 % más cara frente al pollo y un 35 % más cara frente al cerdo.

Esta dinámica sugiere que, a pesar de la estabilidad de precios registrada en el último mes, el consumidor argentino se enfrenta a un mercado donde el tradicional asado requiere un esfuerzo económico cada vez mayor en relación con otras carnes.