Hacia el tambo carbono neutral: la transición regenerativa y el negocio de los servicios ambientales

Este cambio de paradigma es fundamental para la sostenibilidad integral del negocio lechero.
Tras cuatro años de trabajo, un establecimiento modelo pasó del sistema tradicional a uno regenerativo.

En el marco de la jornada para tambos con bajos costos de producción realizada en TodoLáctea, el reconocido asesor de establecimientos lecheros, Martín Favre, presentó los resultados de un proceso de transformación productiva que marca un precedente en la lechería argentina.

Tras cuatro años de trabajo, el establecimiento modelo pasó de un sistema tradicional a uno regenerativo con un objetivo claro: lograr un balance negativo de carbono.

La transición no ha estado exenta de ajustes en las métricas tradicionales. El establecimiento aumentó su superficie de 1.022 a 1.475 hectáreas mediante la compra y el alquiler de tierras. Si bien la producción global de leche experimentó una baja del 24 % (pasando de 7,7 a 5,7 millones de litros anuales) y la rentabilidad inicial se vio afectada, Favre destaca el valor de los activos ambientales.

Martín Favre, asesor de establecimientos lecheros.

Al respecto, el asesor subrayó: “En los indicadores económicos, si bien los datos reflejaron que la producción en general bajó un 10 %, esto va a ser compensado por los servicios ambientales”. Esta compensación no es teórica; se estima que en este 2026 el campo cobrará sus primeros bonos de carbono, con un valor aproximado de 40 dólares por hectárea.

Regeneración y futuro comercial

El enfoque regenerativo ha permitido que el campo alcance un funcionamiento del 80 % de su ambiente, logrando capturar en el suelo entre 0,3 y 0,7 kilos de carbono por cada litro equivalente producido.

“En esta transición no solo se está observando la producción y la renta, sino que el ambiente se esté regenerando y se va en este camino”, dijo Favre.

Mirando hacia el futuro cercano, la advertencia para los productores es clara. Favre proyecta que para el año 2030 la industria láctea exigirá estándares ambientales que hoy son opcionales. “La mayoría de las empresas lácteas comprarán leche que sea carbono cero, por lo tanto hay que empezar a medir ese balance, conocer lo que sucede en cada tambo y prepararse para un desafío productivo que ya debería estar en marcha”, concluyó el especialista.

Fuente: todoagro.com.ar