Lechería: la producción creció un 10 % interanual en febrero (pese a la caída en la rentabilidad de los tambos)

Según la Caprolecoba, las grandes industrias mantienen una parte importante de sus instalaciones ociosas debido a un débil mercado interno.
En el segundo mes del corriente año se produjeron 821 millones de litros de leche en el país.

El informe de marzo de 2026 de la Cámara de Productores de Leche de la Cuenca Oeste de Buenos Aires (Caprolecoba) revela un panorama de crecimiento productivo en un contexto de desafíos macroeconómicos y tensiones internacionales.

Durante este febrero, la Argentina alcanzó una producción de 821 millones de litros, lo que representa un promedio diario de 29,3 millones. Esta cifra marca un sólido incremento interanual del 10 % en litros y del 11,5 % en sólidos útiles (grasa butirosa y proteína).

Si bien el promedio diario registró una caída del 6 % respecto a enero, este descenso fue menor al promedio de los últimos cuatro años, que se ubicaba en el 8 %.

En lo que respecta específicamente a la Cuenca Oeste, la región mostró un crecimiento del 7 % comparado con 2025, impulsada por los buenos rendimientos de los maíces ensilados (entre 30.000 y 50.000 KMV/Ha) y las lluvias recientes que favorecen la siembra de verdeos.

A pesar del aumento en el volumen de leche que llega a las fábricas, el sector enfrenta una realidad dual. Las grandes industrias mantienen una parte importante de sus instalaciones ociosas debido a un mercado interno que se percibe débil, aunque sostenido, y están reorientando sus esfuerzos hacia los negocios de exportación.

Por su parte, las pequeñas y medianas empresas (pymes) mantienen una postura de prudencia ante la coyuntura.

El eslabón más afectado sigue siendo la producción primaria: la rentabilidad de los tambos no ha dejado de caer. Según el informe, el sector atraviesa un contexto macroeconómico complejo que dificulta la situación de la microeconomía, aunque se empieza a notar una leve reactivación en la demanda de leche por parte de la industria.

El impacto de la guerra en Medio Oriente

El escenario internacional también proyecta sombras sobre la actividad. La intensidad del conflicto en Medio Oriente ha generado inestabilidad en el comercio global, afectando directamente los costos de insumos clave como el petróleo, el gas y los fertilizantes nitrogenados.

Entre los efectos básicos que Caprolecoba identifica para el sector se encuentran:

—Aumentos en los combustibles y la energía.

—Incremento en el precio de granos y otras commodities agropecuarias.

—Mayores costos logísticos y de seguros, junto a una mayor volatilidad de precios.

No obstante, existe una señal positiva para el comercio exterior argentino: la mayor parte de las rutas marítimas hacia Asia no transitan por el Golfo Pérsico. Esto reduce el riesgo de interrupción en las cadenas de suministro y sugiere que las exportaciones nacionales no se verían gravemente afectadas por este episodio.