Galpón de Ropa desembarcó en un importante complejo de Buenos Aires. Cómo funciona el modelo de compraventa de prendas usadas y su impacto ambiental.
La economía circular comienza a ganar espacio dentro de los grandes centros comerciales de la Argentina. En ese contexto, Galpón de Ropa inauguró un nuevo local en el DOT Baires Shopping, donde lleva su propuesta de compra y venta de prendas usadas a uno de los principales circuitos comerciales de la Ciudad de Buenos Aires.
El establecimiento comenzó a funcionar a mediados de septiembre en el segundo nivel del shopping y cuenta con una superficie de 112 metros cuadrados. La apertura representa un nuevo paso en la expansión de un modelo de negocio basado en extender la vida útil de la ropa y volver a incorporarla al circuito comercial en lugar de que termine descartada.
El funcionamiento es sencillo: los consumidores pueden acercar prendas, calzado y accesorios que ya no utilizan. Luego de un proceso de selección, aquellos productos que cumplen con los requisitos de la compañía son puestos nuevamente a la venta. Otros artículos pueden ser destinados a donaciones o a distintos procesos de recuperación.
De esta manera, una prenda que dejó de ser utilizada por una persona puede encontrar un nuevo comprador y prolongar su ciclo de vida. El objetivo es reducir la necesidad de producir constantemente nuevos productos y, con ello, disminuir el consumo de materias primas, agua y energía asociado a la fabricación de indumentaria.
Una nueva etapa para la moda circular
La llegada de Galpón de Ropa a un shopping también muestra cómo las propuestas vinculadas con la reutilización comienzan a incorporarse a espacios tradicionalmente asociados con el consumo de productos nuevos.
La compañía procesa actualmente unas 40.000 prendas por mes entre sus locales y el canal online y cuenta con más de 100 empleados. Para administrar ese volumen desarrolló un sistema que permite registrar y realizar el seguimiento de cada artículo durante las diferentes etapas del proceso.
El modelo se apoya en uno de los principios centrales de la economía circular: mantener los productos y materiales en uso durante el mayor tiempo posible. En el caso de la indumentaria, esto implica pasar de un esquema basado principalmente en comprar, usar y descartar a otro que incorpora la reutilización y la reventa como parte del ciclo comercial.
La tendencia también se refleja a nivel internacional. Según datos difundidos por la empresa, el mercado de ropa de segunda mano crece a un ritmo superior al de la indumentaria tradicional y la reventa podría incrementar de manera significativa su participación dentro del mercado mundial durante los próximos años.
El impacto ambiental de reutilizar una prenda
El principal aporte ambiental del modelo está relacionado con evitar que una prenda que todavía puede utilizarse sea descartada y reemplazada rápidamente por otra nueva.
Según los registros de Galpón de Ropa, desde 2017 hasta mayo de 2026 su actividad permitió evitar la emisión de 41.808 toneladas de dióxido de carbono y el consumo de 10.970 millones de litros de agua.
La empresa también busca reducir los recursos utilizados dentro de su propio proceso. Por ese motivo, las prendas no son sometidas de manera generalizada a procesos de lavado antes de ser comercializadas, salvo que sea necesario, con el objetivo de limitar el consumo de agua y energía.
El modelo también contempla aquellos productos que no pueden volver directamente al mercado. En esos casos, la compañía trabaja con alternativas como la donación, la recuperación y el reciclaje textil, para evitar que los materiales terminen inmediatamente como residuos.
Del emprendimiento al shopping
Galpón de Ropa nació en 2012 y, con el paso de los años, desarrolló un modelo basado en la comercialización de prendas de segunda mano. La empresa obtuvo en 2023 la certificación como Empresa B, que reconoce a compañías que incorporan objetivos sociales y ambientales dentro de su actividad.
La apertura del nuevo local en DOT Baires Shopping representa así algo más que la incorporación de un nuevo punto de venta. También supone el ingreso de la economía circular a un espacio donde históricamente predominó el modelo tradicional de consumo.
El desafío para este tipo de propuestas consiste en lograr que la reutilización deje de ser una alternativa de nicho y pueda integrarse a los hábitos de consumo cotidianos. La presencia de locales de ropa usada dentro de los grandes centros comerciales apunta precisamente en esa dirección: hacer que comprar una prenda de segunda mano y extender su vida útil forme parte del mismo circuito comercial que la compra de indumentaria nueva.



