La empresa, que es el corazón productivo de los pueblos en los que funciona, hoy enfrenta una crisis salarial que tiene a 700 trabajadores reclamando el pago completo de sus sueldos.
La situación crítica de la empresa Lácteos Verónica pone en riesgo más de 700 puestos de trabajo, mientras que las tres plantas que la firma posee en el interior santafesino se encuentran paralizadas por decisión de los trabajadores, a los que le adeudan los sueldos de abril, que se abonaron en cuotas y en forma parcial. El pasado jueves los representantes de la firma y la Asociación de Trabajadores de la Industria Lechera de la República Argentina (Atilra) mantuvieron una reunión en la que no hubo acuerdos.
Según fuentes gremiales, hasta el momento los 700 empleados de la compañía cobraron solo un 54 % del salario correspondiente a ese mes, en tramos que incluyeron porcentajes mínimos del 5 %. La empresa, en la audiencia, dejó abierta la posibilidad de completar ese pago entre el 2 y el 11 de junio, pero no brindó precisiones sobre el pago de mayo ni el aguinaldo.
¿Qué es Lácteos Verónica?
Verónica es una reconocida marca láctea que produce leche envasada en tetra brik, leche en polvo, crema, quesos, dulces, quesos blandos, semiblandos y duros, entre otros productos. Cuenta con tres plantas ubicadas en Suardi, Lehmann y Clason, muy cerca de Totoras. En total, la nómina de 700 trabajadores se completa sumando los centros de distribución que la firma tiene en Buenos Aires y otras localidades.
La historia de la empresa se remonta a 1923, tomando su nombre del pueblo en el que fue fundada. Desde la década del 60 está establecida en Santa Fe. Pertenece a la familia española Espiñeira y hace dos años atraviesa una situación muy complicada, pese a que en la pandemia batió récords de venta.
A la situación desesperante de los operarios se le suma el conflicto con los tambos, que enfrentan serias demoras en los pagos. Mientras el plazo habitual de cobro era de 45 días, ahora la compañía estira los pagos por la leche cruda a más de noventa días. En paralelo, se acumulan cheques rechazados que, según estimaciones privadas, rondan los 800 millones de pesos.
Asistencia del gremio
Frente a la falta de ingresos, Atilra habilitó un crédito de emergencia de 100.000 pesos para que los trabajadores puedan acceder a alimentos en puntos de venta acordados en sus localidades. También se realizan gestiones para garantizar prestaciones médicas, en medio de múltiples casos sensibles, incluyendo trabajadores y familiares con enfermedades graves que necesitan tratamientos continuos.
Desde el sindicato reclaman intervención política. “Somos 700 familias en Santa Fe y nadie se acercó. Solo un concejal de Totoras vino a ver qué pasa”, advirtió Rodolfo Rodríguez, delegado de la planta de Clason durante una entrevista radial. El conflicto también arrastra impactos sobre las economías locales, ya que buena parte del consumo de esas comunidades depende de la actividad de las plantas.
“Hace seis o siete años que venimos atravesando una situación difícil, que empeoró en los últimos dos años. Los dueños de Verónica nos pedían desdoblamiento de sueldos, pago en cuotas y accedíamos porque nos prometían que se iban a financiar y comprar insumos, pero esto se fue agravando de manera terrible mes a mes, como le pasó a toda la industria. Nos hacían retenciones de aportes a la obra social, a las prepagas, hasta las cuotas alimentarias para los hijos de los trabajadores separados y se las quedaba la empresa, no las aportaba”, explicó el delegado.
Lo cierto es que, tras siete años de crisis, los trabajadores enfrentan otra vez un escenario límite, con deudas salariales, desconfianza hacia la empresa y una producción estancada. Las asambleas en las plantas definirán los próximos pasos. Por ahora, la retención de tareas continúa sin interrupciones y no hay perspectivas de solución inmediata. Mientras, en las góndolas se puede ver leche uruguaya, y la situación de los productores lácteos en general también empeora.



