Mientras se espera una tendencia a la baja de los precios, también hay preocupación por la caída en las reservas.
El Gobierno eliminó el Impuesto PAIS para las nuevas importaciones y espera con eso bajar el “costo argentino” para que la desaceleración de la inflación se profundice.
Con la eliminación del pago a cuenta del 95 % del Impuesto PAIS que regía para las importaciones, ya comenzó a ponerle fin al tributo que se aplica desde 2019, desde el inicio de la anterior gestión presidencial. Al tener un impacto directo en el costo de las empresas, los precios de los bienes, se estima, también tendrán esa tendencia.
Esta medida, oficializada mediante la Resolución General 5604/2024, anticipa la derogación total del impuesto el próximo 23 de diciembre y busca aliviar la carga financiera sobre los importadores, para quienes significa otro paso más en el camino hacia ganar “competitividad y bajar los costos”, aunque mantienen la expectativa por la salida del cepo cambiario en 2025, que representará un proceso de normalización total sobre el comercio exterior.
Concretamente, los importadores ahorrarán 400 millones de dólares en importaciones y esto tendrá un efecto sobre los precios internos. Es importante recordar que la baja de las alícuotas en las importaciones viene teniendo un correlato clave en la inflación mayorista sobre todo, a la espera de que ese número se vea en los minoristas. Dos importadores consultados por medios nacionales afirmaron que sus productos tendrán una reducción de precios de entre el 7,5 % y el 10 %.
Los principales beneficiarios de la medida serán aquellos que importen insumos intermedios; es decir, los que se utilizan para producir bienes que luego serán exportados, por lo que también tendrá un impacto en la capacidad exportadora de las empresas argentinas. Una variable clave que reflejó esa tendencia es el Índice de Producción Industrial Manufacturero (IPI) del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec(, que anotó su tercer avance mensual consecutivo en septiembre, superando lentamente la crisis que atravesó en el primer semestre del año.
Desde otro ángulo, las pymes industriales, alertaron que el aumento en las importaciones de productos terminados podría afectar la competitividad de la producción nacional, sobre todo en sectores como ropa, calzado y electrónica. Sin baja de impuestos a la vista para estos sectores, siguen reclamando por igualdad de condiciones, mientras buscan reconvertirse en este nuevo panorama de apertura comercial.



