Se trata de una política social de gran impacto a través de la cual la Municipalidad busca mitigar los efectos de las temporadas frías sobre los hogares vulnerables del distrito.
Dos economistas de la Universidad Nacional del Sur (UNS) e investigadoras del CONICET, María Ibáñez Martín y Milena Poggiese, participaron del diseño e implementación del “Plan Calor”, un trabajo realizado en conjunto con el Municipio de Bahía Blanca, destinado a mitigar al frío de hogares bahienses en vulnerabilidad social.
De acuerdo a lo informado, desde el Departamento de Economía de la UNS se tomó la determinación del otorgamiento y el tipo de ayuda a cada hogar en base al armado de un perfil de vulnerabilidad social y energética. “Nuestro aporte fue darle a una política social, que muchas veces por la lógica y los tiempos de la política tiene otras formas de aplicarse, decisiones basadas en información”, aseguró Ibáñez Martín.
La iniciativa estuvo principalmente enfocada en personas y familias expuestas a vulnerabilidad social, pero también a “pobreza energética”, es decir aquellas personas que padeciendo o no vulnerabilidad social, no pueden acceder a servicios de calidad o para ello deben afrontar erogaciones superiores a un quinto de sus ingresos.
En una primera edición de este Plan, en 2025, se realizó la digitalización de las solicitudes para su posterior evaluación a partir de un diseño específico. De esta manera, la profesional explicó que, a través de un trabajo conjunto con personal de Sistemas de la Municipalidad, cada una de las solicitudes poseía un puntaje diferente que derivaba en un indicador automático de acuerdo al tipo de respuesta emitido por la familia.

Así, “el equipo de selectores tenía una plataforma donde visualizaba cada solicitud, y en ella un número de vulnerabilidad social y otro con la severidad en la privación energética”, detalló la especialista. Cuando coincidían ambos indicadores, el selector sabía que se requería mayor asistencia.
De acuerdo con un informe presentado a mediados de abril al Municipio de Bahía Blanca, durante el 2025 el Plan Calor llegó a 6.504 hogares, sobre algo más de 7.000 solicitudes según el siguiente detalle:
- El 92,61% de las solicitudes fueron aceptadas, con bajas tasas de rechazo;
- Sólo 0,19% de los aceptados tiene vulnerabilidad nula y apenas hubo un caso de alta vulnerabilidad no aceptado, un margen de error mínimo;
- El 94% de los hogares alcanzados por la política se encuentra dentro del 40% con menores ingresos sobre el total de la población; y 74% presenta al menos algún grado de pobreza energética.
De esta manera, Ibáñez Martín destacó la trazabilidad y transparencia de este sistema ya que le permite al solicitante poder conocer el estado de la solicitud desde el momento en que la envía hasta que finalmente es aprobada o rechazada.
El informe presentado como corolario de lo trabajado en 2025 también marca puntos a mejorar o tener en cuenta de cara a la edición de este año, con el invierno en el horizonte del calendario tales como la necesidad de redefinir umbrales o crear instrumentos intermedios ante la alta demanda en hogares con vulnerabilidad leve, utilizar la garrafa como un nuevo recurso que ayude a la transición en hogares más vulnerables, establecer un protocolo de asignación, considerar el gran déficit de equipamiento (estufas eléctricas, cocinas y hornos) y trabajar desde un enfoque multidimensional para la definición y asignación de recursos.



