El valor de la operación que unirá dos potencias como Unilever y McCormick, supera las reservas brutas que tiene el BCRA.
El gigante mundial Unilever, que tiene como una de sus ramas principales la industria alimenticia, aumentará aún más su magnitud tras haber llegado a un acuerdo de integración con la firma estadounidense McCormick. La operación, que ya venía siendo negociada, quedó confirmada y dará origen a una compañía con ingresos anuales cercanos a los 20.000 millones de dólares.
El entendimiento implica una valuación de aproximadamente 45.000 millones de dólares. Tras el anuncio, el mercado reaccionó con caídas en las cotizaciones: los papeles de Unilever retrocedieron más de 5%, mientras que los de McCormick lo hicieron cerca de 4%.
Para tomar noción de la cifra en la que se cerró la fusión, el monto es superior a las reservas brutas del Banco Central argentino (BCRA), que pese a las compras de la entidad cerraron marzo en 42.091 millones de dólares.
Cómo quedará conformada la nueva empresa
Según un comunicado de Unilever, “esta fusión creará una potencia mundial en el sector de los sabores”, uniendo a dos empresas alimentarias líderes en la industria. La compañía británica aportará a la nueva estructura algunas de sus marcas más reconocidas, como Hellmann’s, Knorr y Maille, reforzando la presencia global del grupo combinado.
El esquema acordado prevé que Unilever y sus accionistas reciban acciones de McCormick por un valor de 29.100 millones de dólares, lo que representará el 65% del capital de la empresa fusionada. Dentro de ese paquete, el 55,1% quedará en manos de los actuales accionistas y el 9,9% corresponderá a la propia compañía.
Ese porcentaje será vendido de manera progresiva, según la empresa, y no antes de que se cumpla un año desde el cierre de la operación, previsto para mediados de 2027. El restante 35% quedará en manos de los accionistas de McCormick.
Aparte del intercambio accionario, Unilever percibirá 15.700 millones de dólares en efectivo. Con esos fondos, la empresa planea cubrir costos derivados de la escisión de su negocio alimentario y afrontar compromisos fiscales.
En el comunicado, el grupo británico explicó: “McCormick representa un entorno idóneo para Unilever Foods, dada la afinidad cultural entre ambas compañías y su demostrada trayectoria en la integración exitosa de marcas adquiridas y la inversión en ellas para acelerar el crecimiento”.
La nueva compañía será conducida por el CEO de McCormick, Brendan Foley, pese a que contará con ejecutivos de Unilever en su estructura. Mantendrá su nombre y sede actual, pero sumará una base internacional en Países Bajos. Además de cotizar en Nueva York, evalúa listarse también en Europa.
Las compañías estiman ahorros por sinergias de unos 600 millones de dólares anuales. Para Unilever, la operación posibilitará reordenar su portafolio y concentrarse en segmentos con mayor crecimiento y rentabilidad. Tras desprenderse de su división alimentaria, el grupo reforzará su foco en categorías como cuidado personal, hogar, belleza y bienestar.
Dos gigantes de la industria alimenticia
El área de alimentos de Unilever facturó 12.929 millones de euros en 2025, con un crecimiento del 2,5% interanual y un peso del 26% en los ingresos totales del grupo.
En tanto, McCormick registró ventas por 6.840 millones de dólares en su último ejercicio, un 2% más que el año previo. Más de la mitad de sus ingresos provienen de su negocio de consumo, centrado en especias, condimentos y salsas. La ganancia neta del año se ubicó en 789,4 millones de dólares.
La transacción se estructurará mediante un mecanismo conocido como Reverse Morris Trust (RMT). Bajo este esquema, el negocio a desprenderse se escinde en una nueva compañía que luego se fusiona con el comprador, lo que permite optimizar la carga fiscal tanto para la empresa vendedora como para sus accionistas.



