La sueca SKF, que proveía de rodamientos a múltiples industrias, despidió a 150 trabajadores y ahora sólo importará desde Brasil.
La multinacional sueca SKF confirmó el cierre de su planta de rodamientos en Tortuguitas, poniendo fin a más de un siglo de producción local y dejando 145 trabajadores despedidos. La compañía, que fabrica componentes clave para industrias automotrices, energéticas y metalúrgicas, anunció que reconvertirá su operación en la Argentina para dedicarse a la importación desde Brasil, donde concentrará su producción regional.
El Ministerio de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires intervino para garantizar que los cesanteados perciban la indemnización correspondiente y buscar un acuerdo que contemple un pago superior a lo establecido por ley.
“Tras evaluar cuidadosamente varias propuestas, lamentablemente no hemos encontrado una alternativa sostenible al cierre de nuestra planta en Tortuguitas. Por supuesto, es una decisión difícil, pero necesaria para asegurar nuestra competitividad global a largo plazo”, declaró Manish Bhatnagar, presidente de la Región Industrial de las Américas y Australia.
El secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM), Abel Furlán, lamentó el cierre de la planta y expresó: “Mientras el mundo cuida su producción, Argentina abre sus puertas a todo lo importado”, tras mantener un encuentro con el presidente de Brasil, Lula da Silva.
En el mismo sentido, durante una entrevista radial, agregó: “SKF se va a reconvertir en importadora y perdemos puestos de trabajo. Están transformando el modelo productivo de la Argentina. En 90 años habrá vivido momentos difíciles, pero nunca tomó una decisión como esta”.
El presidente de la Asociación de Industriales Metalúrgicos (ADIMRA), Elio Del Re, advirtió en agosto que “la industria local muestra señales de estancamiento y en niveles productivos muy bajos, a lo que se suman las importaciones con porcentajes históricos récord”.
Fundada en 1917, SKF Argentina fue una de las primeras filiales industriales del grupo fuera de Europa. Su cierre se enmarca en una reestructuración global destinada a concentrar la fabricación en plantas más grandes y automatizadas. Desde la empresa alegan que el ajuste busca eficiencia operativa, aunque trabajadores denuncian que se trata de una decisión corporativa tomada a espaldas del personal, que deja en la calle a 150 familias y profundiza la pérdida de empleo industrial en el país.



