Las maquinas de la empresa estatal volverán a encenderse pero no para imprimir nuestra moneda, sino que fabricarán 700 millones de billetes para Nigeria, en un curioso caso donde el país africano sufre escasez de efectivo y Argentina puede obtener réditos al brindarle el servicio.
La Casa de Moneda argentina pondrá nuevamente en funcionamiento sus máquinas para llevar a cabo una tarea inédita en su historia reciente: la producción de aproximadamente 700 millones de billetes nigerianos.
Esta reactivación se produce luego de que la empresa estatal viera reducida drásticamente su actividad desde 2024, cuando el Banco Central de la República Argentina (BCRA) decidió excluirla de las principales licitaciones nacionales.
Los detalles del acuerdo internacional
El contrato se gestionó a través de De La Rue, la firma privada encargada de imprimir los billetes del Banco de Inglaterra y que posee un vínculo histórico con el Banco Central de Nigeria (CBN) -Nigeria es una ex colonia británica, aunque el peso colonial inglés no es tan fuerte en África como el de otras naciones europeas-.
Recientemente, De La Rue fue adquirida por el fondo privado estadounidense Atlas y, bajo esta nueva administración, decidió derivar una porción significativa de su producción a la planta argentina.
El acuerdo funcionará bajo una modalidad de tercerización:
- Casa de Moneda: aportará la mano de obra, las instalaciones y la maquinaria necesaria.
- De La Rue: proveerá los diseños y la materia prima para la fabricación.
Se estima que este encargo mantendrá a la imprenta estatal ocupada durante un periodo de entre un año y medio y dos años. Este contrato representa un alivio financiero para una institución que atravesaba una crisis profunda.
En 2024, bajo la presidencia de Santiago Bausili en el BCRA, el gobierno decidió licitar la impresión de nuevos billetes (como los de $ 20.000) sin invitar a la Casa de Moneda, optando por proveedores como China Banknote Printing and Minting y Crane Currency Malta.
En noviembre de ese año, se detuvo por completo la fabricación de moneda nacional y se rescindieron contratos que representaban más del 90% de los ingresos de la empresa estatal. Desde entonces, las máquinas permanecían paralizadas y la entidad sólo sobrevivía mediante contratos menores y alquiler de depósitos.
El contexto de la crisis en Nigeria
La necesidad de Nigeria de recurrir a imprentas extranjeras tiene su origen en una grave crisis monetaria ocurrida entre 2022 y 2023. En aquel entonces, el gobierno nigeriano intentó un rediseño acelerado de sus billetes de mayor denominación (200, 500 y 1000 nairas), pero su propia imprenta nacional no pudo satisfacer la demanda.
Esta falta de papel moneda provocó que los cajeros automáticos se vaciaran, paralizando el comercio y desencadenando protestas y ataques a sucursales bancarias en un país donde la economía depende fuertemente del efectivo.
Aunque la justicia nigeriana permitió finalmente que los billetes viejos siguieran circulando, la reposición y el recambio gradual de la moneda continúan, lo que abrió la puerta a este negocio para la Casa de Moneda argentina.


