El cartón corrugado logró instalarse como tendencia para la decoración del hogar, la oficina o cualquier otro ambiente, dada su versatilidad, y se reinventó como un material accesible y sustentable.
El cartón, que hoy se emplea en artículos de decoración y mobiliario, es usado desde hace años en el ámbito de la arquitectura por su flexibilidad y practicidad. El diseñador alemán Peter Raacke fue uno de los primeros en incorporarlo en el diseño de una colección de muebles para niños y niñas a fines de los ´60. Le siguió el estadounidense Frank Gehry, que estaba en busca de materiales básicos y de bajo costo, quien ideó la Wiggle Chair, la reconocida silla con siluetas de curvas que soporta mucho peso.
Algunas décadas después, este material llegó a los objetos de decoración marcando el camino y, además, promoviendo la sustentabilidad, dado que es biodegradable y está fabricado con materia prima reciclable. Asimismo, es liviano, tiene alta duración y resistencia, y puede moldearse para adquirir formas estéticas modernas.
En Bahía Blanca, la línea de iluminación en cartón corrugado se puede conseguir en Marini y Cía. Ahí se puede encontrar la lámpara de pie Alba, de 1,70 metros de alto y 60 centímetros de diámetro y una serie de las lámparas colgantes: la Quercus, de 23 centímetros de alto y 45 centímetros de diámetro; la Caprea, de 60 centímetros de diámetro y 18 centímetros de alto; y la Fagus, de 38 centímetros de diámetro y 30 de alto.



