La bajante del río Paraná volvió a obligar a los barcos a operar con un calado menor, disminuyendo la carga de sus bodegas en los puertos fluviales de la provincia de Santa Fe y su parcial reemplazo por los marítimos del sur bonaerense.
Debido al bajo nivel del Paraná, la salida de buques de carga por la hidrovía se encuentra limitada a unos 31 pies; y los buques que normalmente se despachan a unos 34 pies de profundidad se están despachando a unos tres pies menos, sostuvo Guillermo Wade, gerente de la Cámara de Actividades Portuarias y Marítimas (Capym).
En contrapartida a la reducción de la carga en los barcos en los puertos del Gran Rosario, se observa un aumento del volumen promedio de granos cargados en los puertos marítimos del sur de Buenos Aires, agregó Wade.
Según el sitio especializado Data Portuaria, la escasez del calado limita la carga de los buques, que parten del Río Paraná con 5.000 toneladas menos en sus bodegas; los buques se dirigen a otros puertos de mayor calado, completando las bodegas y reduciendo así los costos logísticos; y los puertos más concurridos para realizar este tipo de operaciones suelen ser Quequén y Bahía Blanca.
En el último informe de la Dirección de Estudios Económicos de la Bolsa de Comercio de Rosario se destacó que “a lo largo del mes de junio, la situación de la bajante del Río Paraná se fue complicando con el correr de las semanas, y hacia finales del mes pasado el nivel del agua a la altura del Gran Rosario alcanzó su medición más baja desde fines de 1970. Esto repercutió considerablemente en el volumen de toneladas despachadas de maíz y derivados de soja desde los puertos del Up-River”.
Dado que en Rosario y sus alrededores se concentran la gran mayoría de plantas de molienda de oleaginosas que posee el país, lo que ocurra con la bajante del Paraná influye fuertemente en los despachos de estos derivados al exterior, ya que no es posible completar la carga en otros puertos.
Distinto es lo que ocurre con el maíz. Para este cereal, cuando los barcos deben partir desde el Gran Rosario con una carga en bodega inferior a la total disponible como ocurre actualmente, pueden completar la carga en los puertos del sur de la provincia de Buenos Aires. Alrededor de 65% de los embarques de granos sale por Rosario y el 35% restante por Bahía Blanca.



