El consumo de carne vacuna cae a niveles históricos: 44 kilos por habitante por año

La retracción está directamente ligada a una menor oferta de hacienda disponible.
La actualidad refleja una tendencia para uno de los pilares de la dieta y la cultura argentina.

Durante el primer trimestre del año, el mercado interno registró una baja del 11 %. La menor oferta de hacienda y el retroceso en la producción marcan el ritmo de un sector que se contrae.

Según datos del sector correspondientes a los primeros tres meses del año, el consumo aparente de carne vacuna se desplomó a 44 kilos anuales por habitante, una cifra significativamente menor a los 50 kilos registrados en el mismo período del año anterior.

Esta retracción en el consumo interno está directamente ligada a una menor oferta de hacienda disponible, lo que impactó de lleno en los niveles de producción.

En total, la producción de carne vacuna durante el primer trimestre se ubicó en 700 mil toneladas (res con hueso), lo que representa una caída del 5 % en comparación con el volumen alcanzado un año atrás.

De la producción total generada en este inicio de año, el destino de la carne se repartió de la siguiente manera:

—Exportaciones: se despacharon unas 200 mil toneladas hacia los mercados externos.

—Mercado Interno: se destinaron 500 mil toneladas al consumo local.

Si bien el volumen exportado se mantiene como un componente relevante, el mercado doméstico es el que ha sentido el mayor impacto negativo. Esas 500 mil toneladas destinadas a las carnicerías y góndolas del país se traducen en una caída interanual del 11 % en el consumo nacional.

El escenario actual refleja una tendencia para uno de los pilares de la dieta y la cultura argentina, donde la combinación de una menor producción y la merma en el poder adquisitivo de los consumidores —que se desprende del volumen absorbido por el mercado— han llevado el promedio per cápita a niveles inusualmente bajos.