China incrementó fuertemente sus importaciones de legumbres durante los primeros nueve meses de 2026 y abrió nuevas oportunidades comerciales para los países productores. Entre enero y septiembre, sus compras de arvejas alcanzaron las 2,2 millones de toneladas, casi un 70% más que en igual período de 2025, cuando habían sumado 1,3 millones.
El crecimiento fue identificado en un análisis de la consultora Adrián Poletti & Asociados, elaborado sobre la base de datos de la Administración General de Aduanas de China. El relevamiento también registró aumentos en las importaciones de garbanzos, porotos mung y soja no transgénica.
Para Argentina, la principal posibilidad está en la arveja amarilla destinada al consumo humano. Así lo señaló el consultor Adrián Poletti, quien diferenció ese segmento de la mercadería rusa que ingresa al mercado chino y se destina principalmente a alimentación animal y a la industria alimenticia.
“En forma inmediata, la arveja amarilla tenemos que incrementarla, no solo para China sino también para India, que es otro gran consumidor del producto”, sostuvo.
A pesar del crecimiento de las compras, el precio promedio de la arveja cayó un 17% y se ubicó en US$ 396 por tonelada. Según el análisis, una parte importante del incremento de los volúmenes corresponde a mercadería rusa que llega por ferrocarril desde el norte del país.
El poroto mung también mostró un desempeño destacado. China importó un 36% más y pagó un precio un 12% superior, hasta alcanzar los US$ 1.084 por tonelada. En el caso del garbanzo, las compras aumentaron más de un 65%, aunque los valores retrocedieron un 21%.
Para estos dos productos, el acceso al mercado todavía requiere avanzar en cuestiones comerciales y sanitarias. Poletti indicó que Argentina espera concretar una misión comercial del Gobierno a China para obtener las habilitaciones correspondientes.
Otro segmento que registró un fuerte crecimiento fue la soja no transgénica. Las importaciones chinas pasaron de 438.000 toneladas a 1,1 millones. Sin embargo, Argentina enfrenta la competencia de proveedores rusos, que cuentan con ventajas logísticas y de costos por su cercanía geográfica.
El aumento de las compras también responde a cambios en la economía china. De acuerdo con el informe, la valorización del yuan frente al dólar amplió su capacidad de importación, mientras que el Gobierno busca impulsar el consumo interno como motor de crecimiento.