En diálogo con Más Campo, Roncoroni, quien antes se dedicaba a la ganadería, contó que decidió comenzar con el proyecto de plantación de almendros en una época donde el mercado cárnico y los precios estaban intervenidos, además de fuertes golpes climáticos que afectaron al país.
De este modo, y a partir de un análisis exhaustivo de distintos cultivos y alternativas productivas, que contempló tanto su viabilidad económica como su adaptación agronómica, y considerando especialmente las características edáficas y climáticas propias de la zona, tomó la decisión de impulsar la plantación de almendros como una opción estratégica de desarrollo productivo.
El productor Inició su proyecto con ensayos de distintas variedades y portainjertos y, tras varios años de errores y ajustes —tanto en el manejo agronómico como en la maquinaria—, decidió reconvertir su producción: dejó la actividad ganadera y agrícola para dedicarse exclusivamente al cultivo de almendros.
Roncoroni aseguró que “el emplazamiento y la elección de la variedad del almendro es fundamental para lograr una plantación productiva”. En ese sentido, el sudoeste bonaerense ofrece condiciones favorables para el almendro, ya que los suelos arenosos y la cercanía al mar generan un ambiente similar al mediterráneo. Sin embargo, “el principal riesgo son las heladas tardías en primavera, que pueden afectar la floración”, añadió.
Asimismo, el tiempo de cosecha es lento y demanda constancia: los primeros rendimientos aparecen hacia el cuarto año, mientras que su etapa de mayor productividad se alcanza alrededor del séptimo. “A diferencia de los cultivos de ciclo corto, no permite recuperarse rápidamente ante fallas o decisiones equivocadas”, dijo el especialista.
Otro aspecto fundamental es la calidad del agua, ya que un riego adecuado asegura un crecimiento vegetativo óptimo, favoreciendo la polinización, el desarrollo del fruto y la calidad de la almendra. Por tal motivo, Roncoroni explicó que utiliza un sistema de bombeo de napas de pozo para regar con goteo en las casi 50 hectáreas que tiene plantadas.

Producción local en desarrollo
El cultivo de almendros en Argentina está en constante expansión: hoy se registran 2.730 hectáreas concentradas principalmente en Mendoza, con más del 80% de la producción, seguido por San Juan, La Rioja y algunos proyectos en Córdoba y Río Negro.
Nuestro país importa entre el 40% y 60% del consumo de almendras, dependiendo del año. No existe un consumo interno elevado, pero se producen en muy poca cantidad dentro del territorio.
En cuanto al precio del producto, este no se define de forma local, sino que está influenciado por el mercado internacional. En particular, se toma como referencia el valor de la almendra chilena, que a su vez sigue las cotizaciones del Almond Board of California en dólares, lo que impacta directamente en el precio que perciben los productores locales.
Exploración y apuesta futura
Con el cultivo de almendro en proceso de consolidación, el productor redobla la apuesta al comenzar con la plantación de olivos en seto también en Pehuén Có.
A diferencia del almendro, el olivo permite obtener cosechas comerciales en plazos más cortos además de ser un cultivo más estable por el factor climático.
Por otro lado, Roncoroni dijo que no descarta poder avanzar con otras plantaciones como la vid. “Estoy realizando ensayos exploratorios tanto con cepas blancas como con variedades que muestran buen potencial por su cercanía al océano”, aseguró.
En resúmen y, de acuerdo con el especialista, no es posible saber a ciencia cierta qué portainjerto y qué variedad funcionan para determinada zona. “No se trata solo de prueba y error, por supuesto, porque existe material bibliográfico y reseñas de comportamiento, pero la única realidad es que el dato propio es el que realmente uno valida, y lo tiene como referencia para proyectos de mayor escala”, finalizó.