El mercado de trigo en la Argentina transita un período de leve recuperación tras haber encontrado un piso de precios. Entre el 10 de febrero y el último miércoles 11 del corriente mes, los valores internacionales mostraron una mejora de apenas 4 dólares. Sin embargo, el escenario local presenta matices significativos según la zona logística: en los puertos del sur la mejora en el disponible alcanzó los 10 dólares, mientras que para las entregas de abril el incremento fue de 15 dólares.
Uno de los factores determinantes en la actual coyuntura es la calidad del grano. La Argentina se enfrentó a la necesidad de colocar un saldo exportable histórico en un mercado mundial con una oferta abultada, lo que obligó a salir con valores bajos inicialmente.
En el plano doméstico, la industria local atraviesa dificultades para lograr los blends de trigos necesarios para cumplir con sus compromisos de calidad de harina. Esta escasez de mercadería con condiciones óptimas ha disparado una brecha de precios notable: Mientras el disponible en Up River se ubica en los U$S 185, y en los puertos del sur llega a U$S 205, la industria está pagando entre 240 y U$S 290 dependiendo de la calidad requerida.

Se destaca que solo aquellos productores que cuenten con el trigo de calidad buscado podrán concretar negocios excelentes, dado que el mercado industrial no variará mucho ante la realidad de la mercadería existente.
A pesar de los rindes obtenidos, el ritmo de ventas es cauteloso. Actualmente restan por comercializar 9,7 millones de toneladas, un volumen de gran importancia. El productor argentino está vendiendo solo lo justo y necesario, influenciado por un tipo de cambio que deprimió los valores en pesos y no incentiva las liquidaciones.
Como alternativa financiera, se está utilizando el girasol —que presenta buenos rindes y excelentes precios— y el maíz temprano como moneda de cambio, mientras que el trigo permanece guardado en los silos a la espera de mejores condiciones o definiciones políticas.
Perspectivas para la campaña 26/27
Mirando hacia el futuro, ya existen cotizaciones para la próxima campaña. Se han operado niveles FOB para diciembre de entre 225 y 230 dólares, con valores forward para diciembre/enero que promedian los U$S 215.
Los analistas advierten que para que estos precios de U$S 215 sean viables para el exportador, los derechos de exportación deberían ser nulos, un tema que el mercado sigue de cerca.
Finalmente, la viabilidad de la siembra 26/27 estará condicionada por dos factores externos críticos:
—El costo de los insumos: con la urea a U$S 750 y el diamónico a 1.000 dólares, la ecuación de rentabilidad será ajustada para muchos productores.
—Contexto geopolítico: el desarrollo de los conflictos bélicos internacionales seguirá siendo una variable de peso en la formación de los precios globales.
Fuente: Javier Buján y Marcelo Yasky, de Kimei, en el marco de un acuerdo con la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Lomas de Zamora.