La cosecha de soja correspondiente a la campaña 2025/26 finalizó en torno a los 50 millones de toneladas, sostenida por una importante mejora en los rendimientos que logró compensar la reducción en la superficie sembrada.
De acuerdo con las estimaciones, la Bolsa de Cereales de Buenos Aires ubicó la producción en 50,1 millones de toneladas, mientras que la Bolsa de Comercio de Rosario la estimó en 51,5 millones de toneladas.
El resultado final se posicionó por encima de la proyección inicial del Departamento de Agricultura de los Estados Unidos (USDA), que preveía una cosecha de entre 47 y 49 millones de toneladas.
El cambio de rumbo en la campaña estuvo determinado por las condiciones meteorológicas. Las lluvias continuas y abundantes, que comenzaron a registrarse desde finales del verano y se extendieron hasta mayo, permitieron la recuperación de las plantas.
Este aporte hídrico resultó fundamental para neutralizar el escenario de incertidumbre que había generado el fenómeno de La Niña en las fases previas del cultivo.
Comportamiento del mercado y brecha de precios
En el plano comercial, los valores internacionales registraron aumentos significativos: el precio de la oleaginosa en el mercado de Chicago escaló a un rango de U$S 85 a U$S 495 la tonelada.

A nivel local, los precios superaron las previsiones iniciales, alcanzando marcas de U$S 325 en julio y llegando a U$S 374 en septiembre. Sin embargo, las cotizaciones internas se mantuvieron considerablemente por debajo del FOB oficial, fijado entre U$S 503,71 y U$S 511,80 la tonelada.
Esta brecha respecto del precio internacional obedece a la carga de los derechos de exportación (establecidos en un 24 % desde diciembre de 2025) y a los costos logísticos de la operación comercial.