Una histórica marca de vajillas de lujo enfrenta un situación crítica, con plan de ajustes y retiros voluntarios.
La realidad que afecta a todas las fábricas argentinas sumó un nuevo caso donde una histórica firma del sector manufacturero corre el riesgo de desaparecer: se trata de Verbano, ubicada en la localidad santafesina de Capitán Bermúdez, uno de los principales polos industriales del Gran Rosario.
La histórica productora de porcelanas, que supo ser orgullo de la industria nacional, se encuentra hoy en una encrucijada donde la supervivencia operativa choca con una delicada situación financiera.
Este escenario ha derivado en medidas de emergencia como el pago de haberes en cuotas y la apertura de un programa de retiros voluntarios como consecuencia de la caída del consumo interno que ha obligado a la compañía a tomar este tipo de medidas a fin de evitar su cierre definitivo.
El cronograma de pagos fraccionados a los trabajadores refleja una restricción de liquidez acuciante, lo que ha generado preocupación en el tejido social de la zona, tradicionalmente vinculado a la producción cerámica.
A esto se suma un esquema de retiros voluntarios que, según fuentes gremiales, busca reducir los costos fijos de nómina ante una producción que no logra los niveles de equilibrio.
Según fuentes cercanas al caso, Faiart Argentina S.A., razón social de la marca, busca reducir su planta de personal al menos en un 30%, con el objetivo de superar el 50% con la desvinculación de aproximadamente 55 trabajadores sobre un total de 105 empleados.
Para la empresa, esta reducción de personal es un paso doloroso pero considerado “necesario” para evitar una reestructuración mayor que comprometa la continuidad de la planta.
Reconvertirse para continuar operando
A pesar del ajuste interno, Verbano no ha abandonado su intención de reconvertir su modelo de negocio.
La estrategia, que se apoya en tres ejes, ahora se lee bajo una óptica de urgencia:
- Ajuste de nómina: Reducción de costos operativos directos para intentar normalizar el flujo de pagos
- Eficiencia energética: La inversión en hornos de bajo consumo se mantiene, pero con plazos de ejecución más lentos ante la falta de capital de trabajo inmediato
- Búsqueda de mercados externos: El único camino posible para generar divisas es la exportación. La empresa intenta posicionar sus productos de alta gama en el exterior, aunque con dificultades para mantener los niveles de stock necesarios debido a la crisis financiera
La actual estrategia de supervivencia se completa con una apuesta fuerte al Outlet de fábrica en el predio para captar ventas minoristas directas con márgenes más altos y generar flujo de caja inmediato.
Únicos productores de vajillas de porcelana en el país
Otro proyecto es el desarrollo de líneas con mayor valor agregado para diferenciarse del producto importado de gama media. Estos objetivos se trazan con la finalidad de mantener la continuidad operativa de Faiart Argentina, con sede en la ciudad santafesina de Capitán Bermúdez sobre un predio industrial de ocho hectáreas.
Su actividad principal es la fabricación de vajilla de porcelana fina, siendo el único productor industrial a gran escala de porcelana en Argentina, con una marca histórica con más de 70 años en el mercado.
Fundada originalmente en 1953, es referente en el segmento de alta gama, hotelería (clientes como Marriott y Sheraton), gastronomía profesional y retail.
Posee una capacidad teórica de 12.000 piezas diarias, aunque la producción real se ha visto fuertemente limitada por la falta de capital de trabajo, el costo energético y la caída estrepitosa del mercado interno.
La empresa es un símbolo industrial del cordón de Rosario que actualmente sufre un proceso de contradicción entre su intención de seguir operando y modernizándose (inversiones en hornos eficientes, nuevos diseños) y la realidad de una estructura que, según los trabajadores, ya no logra cubrir los costos básicos de subsistencia, lo que convierte al retiro voluntario en la última medida antes de un eventual desguace operativo.
Este caso pone al descubierto la fragilidad de las empresas que, sin el respaldo de grandes grupos financieros, intentan sortear la recesión apostando al mercado externo, pero con una estructura de costos que ya no puede soportar la caída de la demanda interna.



