Donald Trump aplicó un arancel del 25% sobre algunos productos del país sudamericano, lo que genera incertidumbre por el posible destino de los excedentes que esto genere.
El gobierno de Estados Unidos resolvió aplicar un arancel del 25% a la mayoría de los productos que importa de Brasil. Y la primera lectura desde este lado de la frontera no pasa por lo que Brasil deja de vender, sino por dónde va a colocar la industria brasilera sus excedentes de producción; y lo más probable es que busque ubicarlos en el mercado argentino.
Gustavo Perego, director de Negocios de Abeceb, estimó que el impacto comercial real ronda entre USD 700 y 1.000 millones anuales, es decir entre 1,8% y 2,6% de las ventas brasileñas a Estados Unidos. Muy lejos de los USD 4.700 millones que mencionó el gobierno de Lula da Silva y de los USD 11.000 millones que calculó la cámara de comercio norteamericana AmCham.
El jueves, al anunciar la sanción arancelaria, el secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, acusó al gobierno de Lula da Silva de no negociar de buena fe. “Sus políticas económicas son malas para los estadounidenses y malas para los brasileños. Durante el último año, Lula ha puesto su ego por delante de llegar a un acuerdo por el bienestar del pueblo brasileño, y estos aranceles son el precio por eso”, posteó en un mensaje en la red X el jefe de la diplomacia norteamericana.
Los principales sectores afectados
Los sectores alcanzados por el arancel son los que se verían directamente afectados: textiles, calzado, muebles, papel y celulosa. Son rubros con mucha mano de obra, márgenes finos y capacidad instalada que no se apaga de un día para el otro. Cuando una fábrica de San Pablo pierde su comprador en Miami, la mercadería no desaparece: busca la puerta más cercana.
Esa puerta suele ser la Argentina. No es un escenario inédito: el desembarco de indumentaria importada ya venía marcando presión sobre las marcas locales, y en la cadena porcina la competencia brasileña es un tema instalado desde hace meses.
En menor medida, Perego también dijo que podría haber algún impacto en el sector de maquinaria agrícola, pero limitado por lo integrado que ese sector está en Argentina.
Washington dejó afuera del arancel a carne, café, jugo de naranja, partes de aviones y mineral de hierro, todos productos que afectarían a su propia inflación. La lógica de la medida no es industrial: es de precios internos y de negociación.
La lista de reclamos estadounidenses lo confirma: apertura de químicos, automotor y manufactura general, más protección de propiedad intelectual, restricciones al sistema de pagos PIX del Banco Central de Brasil y acceso a tierras raras y minerales críticos. Todo eso, mientras Brasil es hoy el país de la región con mayor relacionamiento comercial con China.



