La propuesta contempla eximir de inmediato a las pequeñas empresas y establecer un esquema gradual para las restantes: tres años para las medianas y cinco para las grandes.
Los industriales bonaerenses endurecieron su reclamo por una reducción de la presión tributaria sobre el sector manufacturero y pusieron sobre la mesa una propuesta concreta: elevar a $3.200 millones anuales de facturación el mínimo no imponible de Ingresos Brutos y avanzar luego hacia una exención progresiva para las empresas medianas y grandes.
La iniciativa de la Unión Industrial de la Provincia de Buenos Aires (UIPBA) parte de un diagnóstico crítico sobre la situación de la industria provincial. Según un estudio elaborado por la entidad, la presión efectiva de Ingresos Brutos sobre el valor agregado industrial alcanza el 4,7% en Buenos Aires, por encima del 3,5% de Córdoba y del 3,6% de Santa Fe.
Para los empresarios, esa diferencia representa un factor que afecta directamente la competitividad de las compañías y contribuye al deterioro del entramado productivo. Por eso plantean una reducción gradual del impuesto: el nuevo mínimo no imponible permitiría excluir de la carga a buena parte de las pequeñas industrias, mientras que las empresas medianas quedarían exentas en un plazo de tres años y las grandes, en cinco.
“Si el gobernador tiene realmente sentido industrialista, esta es una buena oportunidad para demostrarlo”, sostuvo con sentido de la oportunidad Alejandro Gentile, presidente de la UIPBA. En la previa a un año electoral donde el mandatario bonaerense Axel Kicillof tiene aspiraciones presidenciales, la presión de los industriales tiene una doble posibilidad de materializarse.
De hecho, la propuesta ya fue presentada al ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, y podría incorporarse a la Ley Impositiva que la Legislatura provincial tratará junto con el Presupuesto del próximo año.
Desde la entidad reconocen que la medida tendría un costo fiscal. Estiman que la pérdida de recursos equivaldría al 1,4% de la recaudación provincial. Sin embargo, consideran que ese impacto podría compensarse parcialmente mediante una mayor fiscalización de actividades con mayores niveles de informalidad.
Una industria que pierde empresas y empleo
El reclamo de los industriales se apoya también en la evolución reciente del sector. Desde 2023, el saldo neto entre empresas que comenzaron a operar y aquellas que cerraron en la provincia fue negativo en 1.306 firmas, según el relevamiento de la UIPBA. En el mismo período se perdieron 41.975 puestos de trabajo.
El deterioro alcanza a 20 de los 24 sectores industriales bonaerenses. Uno de los casos más críticos es el complejo textil, de indumentaria y calzado, que en conjunto perdió 12.750 empleos, una caída del 23,6%.
La industria alimenticia constituye la principal excepción entre las grandes ramas manufactureras: registró un crecimiento del 4,2% y actualmente es el sector que concentra la mayor cantidad de empleos industriales en la provincia.
Para la UIPBA, la carga tributaria es uno de los factores que explican la pérdida de actividad. Su estudio sostiene que los cinco sectores sometidos a una mayor presión de Ingresos Brutos perdieron el 11,6% de sus puestos de trabajo, frente a una caída del 7,8% en las actividades con menor carga.
Una estructura impositiva desigual
Los industriales también cuestionan la posición de Buenos Aires frente a sus competidores regionales. De acuerdo con el estudio de la entidad, la carga tributaria que soporta la industria bonaerense es 2,6 veces superior a la de sus competidoras mexicanas.
La diferencia no estaría explicada principalmente por las cargas sociales, que presentan niveles similares, sino por otros componentes del sistema tributario, entre ellos Ingresos Brutos, el impuesto al cheque, las tasas municipales y los derechos aduaneros.
En este contexto, la reducción de Ingresos Brutos es presentada por los empresarios como una herramienta para mejorar las condiciones de producción y evitar que la presión fiscal siga profundizando la pérdida de empresas y puestos de trabajo.
El planteo, además, busca replicar experiencias de otras provincias industriales. La UIPBA sostiene que en Córdoba y Santa Fe se aplicaron medidas similares con un impacto fiscal acotado y menores efectos sobre la pérdida de empresas y empleo.
Reconversión para recuperar mercados
El reclamo tributario forma parte de una estrategia más amplia. Los industriales bonaerenses también comenzaron a asumir la necesidad de reconvertir parte de su producción para aprovechar nuevas oportunidades de mercado.
En ese sentido, toman como referencia el programa ProPymes, impulsado por Techint para desarrollar y profesionalizar a sus proveedores. La UIPBA ya identificó unas 60 pymes que podrían incorporarse como proveedoras de empresas mineras en proyectos alcanzados por el RIGI.
La reconversión puede implicar cambios importantes en los productos y mercados de las empresas. Una fábrica textil dedicada a la confección de pantalones de vestir, por ejemplo, podría orientar parte de su producción hacia uniformes y ropa de trabajo para los proyectos mineros.
Pero el acceso a esos mercados exige nuevas capacidades. Para competir con proveedores internacionales, las pymes deberán cumplir estándares ambientales, laborales y de calidad cada vez más exigentes.
El planteo de los industriales, por lo tanto, combina dos demandas: reducir la presión tributaria para recuperar competitividad y, al mismo tiempo, acelerar la transformación de las empresas para insertarlas en nuevas cadenas de valor. El objetivo declarado es frenar la pérdida de empresas y empleo y generar condiciones para que la industria bonaerense vuelva a crecer.



