La actividad industrial bajó 0,6% frente a junio, según estimaciones preliminares de la UIA. La construcción y el sector automotor estuvieron entre los más afectados, mientras la producción continúa lejos de los niveles de 2022.
La actividad industrial argentina continúa atravesando un escenario de debilidad y todavía no logra consolidar una recuperación. Según estimaciones preliminares del Centro de Estudios de la Unión Industrial Argentina (CEU-UIA), la producción habría disminuido un 0,6% mensual en julio, una vez descontados los efectos estacionales. En los primeros siete meses del año, el sector acumularía una contracción cercana al 2%.
En términos interanuales, julio mostraría una mejora del 1,4%. Sin embargo, desde la UIA señalaron que este resultado está influido principalmente por la baja base de comparación del año anterior y no representa un cambio significativo en la tendencia. De acuerdo con la entidad, la producción fabril permanece prácticamente sin crecimiento desde mediados de 2025.
El escenario se conoce después de los datos oficiales correspondientes a junio, cuando el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) registró un incremento industrial del 2% respecto del mismo mes de 2025 y del 0,9% frente a mayo. A pesar de esa mejora, el primer semestre cerró con una baja interanual del 2,2%, mientras que el nivel de producción todavía se encuentra un 11% por debajo del registrado en 2022.
Construcción y automotrices, entre las actividades más afectadas
El comportamiento de los distintos sectores durante julio fue heterogéneo, aunque varias ramas importantes volvieron a mostrar resultados negativos.
La construcción continúa entre las actividades más debilitadas. Los despachos de cemento disminuyeron un 4,6% respecto de junio y acumulan una caída del 3% interanual. A su vez, el Índice Construya, que refleja la comercialización de insumos para la construcción, retrocedió un 0,8%.
La comparación con 2022 permite dimensionar con mayor claridad la magnitud del retroceso: ambos indicadores se encuentran más de un 20% por debajo de los valores de aquel año, mientras que los despachos destinados a pequeñas obras presentan una diferencia negativa cercana al 30%.
La industria automotriz también registró un marcado deterioro. La producción de vehículos cayó un 6,8% mensual y acumula una disminución del 18% frente a 2025.
Otro dato que refleja la menor actividad fabril es el consumo de electricidad de los grandes usuarios industriales, que bajó un 3,5% durante julio y se ubica un 6% por debajo de los niveles de 2022.
Algunos sectores logran mantenerse en terreno positivo
No todas las actividades tuvieron un desempeño negativo. La producción siderúrgica avanzó un 3,4% mensual, aunque todavía permanece un 10,9% por debajo del nivel alcanzado en 2022.
La industria metalmecánica, por su parte, prácticamente no registró cambios, con una variación positiva del 0,1%. Aun así, su producción se encuentra un 17,4% por debajo de los niveles de cuatro años atrás.
En el caso del aluminio primario, la actividad cayó un 1,8% frente a junio, aunque conserva una mejora del 1% en comparación con 2025.
Dentro del rubro de alimentos y bebidas también hubo resultados dispares. Tanto la producción de lácteos como la de bebidas crecieron un 0,9% mensual. En contraste, la faena de ganado vacuno disminuyó un 2,8% respecto de junio y acumula un descenso interanual del 6%.
El frente externo tampoco aportó señales alentadoras. Las exportaciones argentinas hacia Brasil se redujeron un 12% en julio, aunque en los primeros siete meses del año todavía registran un crecimiento del 3,8%. Por otra parte, la liquidación de divisas del complejo agroindustrial cayó un 14,6% mensual y un 16,7% interanual.
Los sectores que más explicaron el retroceso
El análisis de la UIA correspondiente al primer semestre muestra que los bienes durables y semidurables fueron los principales responsables de la caída industrial. Este segmento acumuló una contracción del 21% interanual y tuvo un impacto negativo de 1,7 puntos porcentuales sobre el resultado general.
La menor demanda interna de automóviles, electrodomésticos y equipamiento para el hogar aparece como uno de los principales factores detrás de esta retracción.
También tuvieron una evolución negativa las ramas vinculadas con indumentaria, cuero y calzado, que retrocedieron un 14% y restaron 0,6 puntos porcentuales al indicador. Las industrias relacionadas con la cosecha, en tanto, disminuyeron un 6% y tuvieron una incidencia negativa similar.
El único gran grupo que mostró una contribución positiva fue el destinado al consumo masivo. Su producción creció un 1,8% y aportó 0,7 puntos porcentuales al resultado industrial, impulsada principalmente por los productos farmacéuticos, los artículos de higiene y limpieza y algunos segmentos de alimentos y bebidas.
Así, pese a las mejoras puntuales registradas en determinadas actividades y al crecimiento interanual previsto para julio, la industria argentina continúa lejos de recuperar el dinamismo perdido. El nivel de producción permanece por debajo del de 2022 y el comportamiento dispar entre sectores refleja un escenario que, por ahora, sigue caracterizado por el estancamiento.



