La empresa había proyectado inversiones por 3.000 millones de dólares, pero cuestionó las condiciones de la licitación. En paralelo, el Gobierno rescindió 11 contratos de obras ferroviarias en seis provincias, mientras algunas intervenciones quedaron fuera de las inversiones obligatorias de la futura concesión.
Grupo México desistió de participar en la licitación para privatizar el Belgrano Cargas, prevista para la apertura de sobres el 11 de noviembre. La compañía, que había anticipado inversiones por 3.000 millones de dólares para modernizar la red ferroviaria, cuestionó las condiciones establecidas por el Gobierno nacional. La decisión se conoció junto con la rescisión de 11 contratos de obras de infraestructura ferroviaria en seis provincias.
El proceso busca concesionar por 50 años la operación de las líneas Belgrano, San Martín y Urquiza, que suman 7.594 kilómetros de vías y atraviesan 16 provincias. Según la información publicada, entre los motivos de la salida de Grupo México figuran el sistema de acceso abierto que permite a distintos operadores utilizar la infraestructura ferroviaria, y la división de la licitación en nueve tramos. La empresa pretendía presentar una oferta integral por las vías, los talleres y el material rodante.
La compañía mexicana había evaluado participar junto con Wabtec, especializada en tecnología y equipamiento ferroviario. Su retiro reduce la competencia internacional en un proceso en el que continúan interesados distintos grupos empresarios locales, un consorcio de cerealeras y el Grupo Roggio. Hasta el momento de la publicación de la información original, Grupo México no había comunicado oficialmente su decisión.
En paralelo, el Gobierno rescindió unilateralmente 11 contratos correspondientes al Proyecto de Recuperación y Mejoramiento del Ferrocarril General Belgrano, financiado mediante un convenio con China Machinery Engineering Corporation (CMEC). La medida, fundamentada en razones de fuerza mayor, alcanza obras en Chaco, Jujuy, Salta, Santa Fe, Santiago del Estero y Tucumán.
El acuerdo con China, firmado en 2013 y ampliado posteriormente, contemplaba la renovación de vías, trabajos de infraestructura y la incorporación de locomotoras y vagones. Algunas de esas intervenciones quedaron fuera del esquema de obras obligatorias previsto para la futura concesión, por lo que su continuidad dependerá de las decisiones de los nuevos operadores.
Uno de los proyectos alcanzados es la circunvalación ferroviaria de Santa Fe, diseñada para evitar que los trenes de carga atraviesen zonas urbanas y facilitar el traslado de mercaderías desde el norte del país hacia los puertos del Gran Rosario. La obra había alcanzado un avance cercano al 70% antes de quedar paralizada. Aunque el contrato anterior fue rescindido, el proyecto se incorporó como una obligación en los nuevos pliegos y concentraría el 75% de los fondos previstos en el fideicomiso de obras de la línea Belgrano.
Distinta es la situación de la segunda etapa de la playa ferroviaria La Ribera, vinculada con el acceso al puerto de Timbúes, y de otras renovaciones de vías, puentes, alcantarillas y playas de formación. Estas intervenciones no figuran entre las obligaciones de inversión de la nueva concesión, por lo que no tienen garantizada su ejecución.
El alcance de las obras también generó reclamos de los gobiernos provinciales. Salta, Jujuy y Tucumán pidieron que los trabajos en los ramales C14 y C15 se incorporen como compromisos obligatorios para los concesionarios. Esas vías son relevantes para la conexión ferroviaria con Chile y Bolivia, además del transporte de insumos y productos vinculados con las economías regionales y la actividad minera.
La licitación prevé financiar las obras mediante un fideicomiso integrado con recursos provenientes de la venta del material rodante estatal y aportes de financiamiento externo. El Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial manifestaron su disposición a financiar a potenciales interesados.



