Grupos estadounidenses de negocios instaron al gobierno del presidente Joe Biden a reanudar negociaciones comerciales con Pekín para reducir los aranceles que impuso su antecesor Donald Trump a bienes chinos.
Los grupos, que abarcan desde productores alimenticios a fabricantes de chips o la industria farmacéutica, dijeron en una carta publicada el pasado jueves que Washington debe tomar “rápidas medidas para las pesadas tarifas aduaneras”.
“Debido a las tarifas aduaneras, las industrias estadounidenses enfrentan mayores costos para fabricar sus productos a nivel nacional lo que hace menos competitivas a las exportaciones”, dice la misiva dirigida a la secretaria del tesoro, Janet Yellen y al representante comercial de Estados Unidos, informó AFP.
“A medida que realizamos inversiones históricas en infraestructura y reconstruimos nuestra economía, realizamos una sólida revisión estratégica de nuestra relación económica con China para crear una política eficaz que genere resultados para los trabajadores, los agricultores y las comunidades“, dijo Adam Hodge, portavoz del representante comercial, quien además dio a entender que el gobierno no considera de momento aligerar los aranceles a las importaciones chinas.
[su_note note_color=”#e3e3e3″]Los firmantes de la carta pidieron también trabajar con Pekín para asegurarse que respete los compromisos asumidos en la tregua comercial con el gobierno de Trump cerrada a comienzos de 2020.[/su_note]
El acuerdo mantuvo las tarifas aduaneras impuestas a bienes chinos importados por 360.000 millones de dólares. Pekín, a su vez, se había comprometido a aumentar sus compras de productos estadounidenses a fin de reequilibrar la balanza comercial bilateral.
En contrapartida, el tratado no consiguió resolver los problemas que inquietan a los fabricantes estadounidenses; entre ellos los subsidios chinos a industrias estratégicas, como la de los chips y autos eléctricos.
Por su parte, tanto la industria automotriz como tecnológica se encuentran atravesando una época difícil desde hace ya varios meses debido a la escasez global de semiconductores. Por ejemplo, distintos fabricantes de vehículos se vieron obligados a demorar su producción o incluso cerrar algunas de sus plantas de fabricación. Incluso el gigante tecnológico Apple podría tener que postergar el lanzamiento de su nuevo iPhone 13 debido a la problemática que amenaza a la industria global.



