Alphabet, matriz de Google, anunció tres nuevos sistemas de cables submarinos que conectarán distintos puntos de América. Chile aparece como un hub digital importante para la compañía californiana.
Alphabet Inc., matriz de Google, anunció nuevas conexiones de cables submarinos en América, incluida una entre Panamá, República Dominicana y Chile, país que busca consolidarse como un centro digital regional.
La expansión incluirá tres nuevos sistemas de cables: Alisios, Canoa y OlaLuz. Alisios conectará República Dominicana, Panamá y Chile, mientras que Canoa enlazará República Dominicana con Bermudas, según un comunicado. OlaLuz, en tanto, conectará República Dominicana con Florida.
Con esta iniciativa se refuerza la posición de Chile como puerta de entrada digital en América Latina, atrayendo a empresas tecnológicas gracias a su ubicación geográfica, sumada a su estabilidad económica, su extensa red de fibra óptica y su abundante energía renovable. Entre los proyectos en desarrollo se encuentra el cable Humboldt, respaldado por Google, que conectará Chile con Australia a través del Pacífico.
“Fortalecerá la posición de nuestro país como líder digital en América Latina”, declaró en un comunicado Louis de Grange, ministro de Transportes y Telecomunicaciones y ministro de Obras Públicas de Chile. El cable Alisios “sin duda impulsará a las empresas locales, fomentará el crecimiento económico y llevará las oportunidades de la economía digital global directamente a los hogares de millones de chilenos”.
El presidente de Panamá, José Raúl Mulino, afirmó que el proyecto respalda la iniciativa Digital Hub del país y generará oportunidades tanto para Panamá como para el resto de la región, según el comunicado. Por su parte, el presidente de República Dominicana, Luis Abinader, señaló que la alianza contribuirá a impulsar la integración digital del país.
Los cables que conectan Argentina
En nuestro país, la mayor parte del tráfico de internet llega a través de un punto clave en la costa bonaerense: Las Toninas. Cerca de los grandes centros urbanos, pero lo suficientemente lejos de los principales puertos y movimientos de embarcaciones, lo cual pone a resguardo de anclas y actividades pesqueras a los cables.
A esta localidad que funciona como puerta de entrada llegan una docena de cables, no todos pertenecientes a Google -también hay de firmas como Meta, o el más viejo de la empresa Telxius-. Su labor es conectar el territorio nacional con Estados Unidos, Brasil, Uruguay y Europa.
Esta red submarina, invisible pero crítica, moviliza más del 95% de los datos internacionales que sostienen las comunicaciones cotidianas, las transacciones financieras y el ecosistema cloud del país. A medida que gigantes tecnológicos como Google continúan apostando por tendidos de ultra alta capacidad y autonomía energética, el desafío pendiente para la infraestructura argentina está en lograr una mayor diversificación territorial, impulsando proyectos que se orienten hacia las regiones patagónicas, o a conexiones bioceánicas terrestres -llegando desde Chile- que disminuyan la dependencia histórica de un único nodo costero.
Aunque sean casi invisibles para nosotros, por estos cables viaja casi toda la información que enviamos y recibimos entre naciones a través de internet todos los días, siendo claves en nuestra conectividad diaria y en las operaciones cotidianas que llevamos adelante.



