El 91 % de los hogares argentinos está endeudado y más de la mitad ya recurre al crédito para comprar alimentos.
El endeudamiento de las familias argentinas crece en 2025, impulsado por el consumo de bienes durables. Según un informe de EcoGo, basado en datos del Banco Central, el crédito a los hogares alcanzó el 5 % del Producto Bruto Interno (PBI), el nivel más alto desde 2018. Este aumento se explica, en parte, por la inclusión financiera que facilitan las billeteras virtuales, permitiendo el acceso a préstamos a sectores previamente excluidos del sistema bancario, como informales y cuentapropistas.
A marzo de 2025, el crédito familiar se divide en un 3,8 % del PBI correspondiente al sector bancario y un 1,2 % al no bancario, donde se incluyen las billeteras virtuales. EcoGo destaca que el crédito no bancario ya supera en 18,2 % el nivel de febrero de 2022 y está apenas 2,2 % por debajo del pico de marzo de 2018, con proyecciones de superarlo en abril. Aunque el endeudamiento crece en relación con el PBI y los ingresos, sigue siendo bajo comparado con países como Chile, donde el crédito alcanza el 99 % del PBI.
El boom crediticio
El boom crediticio, que representa el 23,9 % del financiamiento al consumo, coexiste con un aumento de la morosidad, que llegó al 10,4 % en marzo, un punto porcentual más que el mes anterior. Este crecimiento del crédito se da en un contexto de dificultades económicas: en el primer trimestre de 2025, el ingreso disponible de los hogares cayó un 1,3 % respecto del último trimestre de 2024, según la consultora Empiria. La inflación, que en marzo subió al 3,8 %, agravó la situación, llevando el ingreso disponible en el Área Metropolitana de Buenos Aires a su nivel más bajo desde agosto de 2024.
La caída de los ingresos, especialmente los laborales formales (-1,2 % real en marzo) y privados formales (-1,5 %), impactó en la actividad económica, que según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) se contrajo un 1,8 % intermensual, el primer retroceso en diez meses. Sin embargo, dos factores mitigaron esta caída: la reducción de los gastos fijos (transporte, energía, agua y expensas) y el aumento del crédito, que dieron cierto alivio a las familias.
Pese a las dificultades, el crédito al sector privado mantiene su expansión. En abril, creció un 4 % por encima de la inflación, impulsado por préstamos hipotecarios, prendarios y personales, que se duplicaron en el último año, según Empiria. Este dinamismo refleja la búsqueda de financiamiento para sostener el consumo en un contexto de ingresos menguantes y costos crecientes.
Crédito para comprar alimentos, una realidad de cada vez más familias
Según el último informe del Instituto de Estadísticas y Tendencias Sociales y Económicas (Ietse), entre los gastos más destacados se encuentran el rubro de alimentos, que explica el 58 % de las deudas con tarjeta de crédito.
En 2025, un 15 % de hogares tomaron deuda, mientras que el 12 % ya tenía un déficit desde 2023 o previamente. Esta renovación y acumulación, a su vez, demuestra la incapacidad de las familias para saldar sus pasivos anteriores.
El 65 % de las residencias contrajo entre dos y tres deudas, mientras que el 12 % adquirió más de tres y el 23 % solo una. “En comparación con 2024, aumentó el número de hogares con más de tres deudas (de 8 % a 12 %), lo que refleja una mayor fragmentación y recurrencia del crédito como estrategia de subsistencia”, destacaron del Ietse.



