Con obras de infraestructuras aún pendientes, y proyectos enmarcados en el RIGI que recién están en sus primeras etapas, Vaca Muerta de todas maneras ya genera el doble de los dólares que el país necesita para afrontar sus vencimientos.
A nadie sorprende que Vaca Muerta se consolide como uno de los ejes centrales de la economía argentina, sobre todo en un contexto donde las arcas del país necesitan divisas para afrontar compromisos financieros. Ante ese panorama, las exportaciones de petróleo y gas no convencional ya generan aproximadamente el doble de divisas de lo que Argentina destina cada año al pago de su deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El potencial del yacimiento volvió a quedar en evidencia con la visita de la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, a Vaca Muerta, un gesto que reflejó el interés del principal acreedor del país por el desarrollo energético argentino y su capacidad para fortalecer la generación de divisas.
Durante 2026, el petróleo se convirtió en el principal producto individual de exportación del país, superando al maíz y a la soja, favorecido tanto por el incremento de la producción como por la mejora de los precios internacionales.
Las perspectivas son aún más optimistas para los próximos años. A partir de 2027 se espera un fuerte salto en las ventas externas gracias a la entrada en operación del oleoducto Vaca Muerta Oil Sur (VMOS) y la llegada del buque de licuefacción Hilli Episeyo, que permitirá ampliar las exportaciones de gas natural licuado (GNL).
De acuerdo con un informe elaborado por la consultora Economía & Energía para la Cámara de Exploración y Producción de Hidrocarburos (CEPH), las exportaciones energéticas podrían crecer desde los US$11.000 millones registrados en 2025 hasta US$28.000 millones en 2030 y acercarse a los US$42.000 millones hacia 2035, mientras que las importaciones del sector se mantendrían en torno a los US$4.000 millones anuales.
El director de Economía & Energía, Nicolás Arceo, estimó que durante este año las exportaciones energéticas alcanzarán los US$14.700 millones, con un superávit comercial cercano a los US$10.700 millones. Además, proyectó que en 2027 las ventas externas aumentarán otros US$3.500 millones, impulsadas principalmente por el petróleo.
Los pagos que debe enfrentar Argentina
Mientras tanto, Argentina deberá afrontar importantes vencimientos con el Fondo Monetario Internacional en los próximos años. El cronograma prevé pagos por unos US$7.650 millones en 2027, US$9.500 millones en 2028, US$10.500 millones en 2029 y alrededor de US$11.500 millones en 2030, cuando se concentrará el mayor volumen de obligaciones.
La deuda con el organismo se extiende hasta 2036 por un total cercano a US$57.600 millones, sin contar los desembolsos pendientes por US$5.200 millones correspondientes al acuerdo firmado en abril de 2025.
En ese contexto, el crecimiento de Vaca Muerta ya permite generar un flujo de divisas superior a los compromisos anuales con el FMI, aunque todavía no alcanza para reducir de manera significativa el stock de deuda.
La importancia del RIGI para potenciar exportaciones
Otro de los factores que impulsará la expansión del sector será el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), una herramienta que también fue destacada por Georgieva durante su visita al país.
El esquema busca acelerar las inversiones en proyectos de gran escala vinculados al desarrollo energético, especialmente en petróleo y gas, con el objetivo de incrementar la capacidad exportadora y fortalecer el ingreso de dólares.
La transformación representa un cambio profundo respecto de la situación que atravesaba Argentina apenas unos años atrás. En 2022, el país registraba un déficit comercial energético de alrededor de US$4.400 millones y destinaba subsidios al sector equivalentes al 3,5% del Producto Interno Bruto (PIB).
Con el avance de Vaca Muerta, el sector energético pasó de ser uno de los principales factores de desequilibrio externo a convertirse en una de las mayores apuestas para sostener el crecimiento económico, fortalecer las reservas internacionales y mejorar la capacidad de pago de la deuda externa.



