Comenzaron el mes con caídas del 2%, el petróleo saltó cerca de 8% y el gas europeo se disparó más de 20%. El dólar y el oro aparecen como refugios, mientras crecen los temores por inflación y un eventual impacto recesivo si el conflicto se extiende.
La guerra entre Estados Unidos e Irán ya es un hecho, lo que provocó a su vez una fuerte caída en las bolsas globales. Los mercados de Asia, Europa y Wall Street iniciaron marzo en rojo, mientras los precios del petróleo y del gas se dispararon y el dólar se fortaleció como activo refugio.
Los mercados reaccionaron ante el riesgo de una interrupción en el suministro energético desde el Golfo Pérsico, especialmente tras el cierre efectivo del estrecho de Ormuz, por donde circula cerca del 20% del petróleo marítimo mundial. La tensión geopolítica se trasladó de inmediato a las pantallas financieras.
En esta coyuntura de volatilidad, los analistas recomiendan ante todo mesura, disciplina y control de la ansiedad.
Asía y Europa en números rojos
En Asia, el Nikkei 225 de Tokio cerró con una baja de 1,4%, mientras que el Hang Seng de Hong Kong retrocedió 2,1%. En contraste, el índice compuesto de Shanghái logró avanzar 0,5%, según datos de AFP.
En Europa, la tendencia negativa se profundizó: el FTSE 100 de Londres cayó 0,8%, el CAC 40 de París perdió 1,5% y el DAX de Frankfurt retrocedió 1,7%. Las pérdidas rondaron el 2% en otros mercados del continente.
Wall Street tampoco escapó al clima de aversión al riesgo. El Dow Jones cerró con una baja de 1,1%, reflejando la preocupación de los inversores por el impacto económico del conflicto.
El sector más castigado fue el aéreo. Las aerolíneas debieron cancelar vuelos hacia y desde Oriente Medio, lo que golpeó sus acciones: Qantas, Singapore Airlines y el grupo IAG —propietario de British Airways— cedieron cerca de 5%, mientras que Air France-KLM perdió más de 8% en París.
Petróleo, gas y activos refugio
La energía volvió a ser el epicentro de la volatilidad. El Brent del Mar del Norte subió 8% hasta los 78,65 dólares por barril y el West Texas Intermediate (WTI) avanzó 7,5% hasta los 72,02 dólares.
El gas natural europeo se disparó más de 20%, ante el temor de que la guerra afecte el flujo de suministros desde Oriente Medio.
En paralelo, los inversores buscaron refugio en el dólar y el oro. El billete verde subió casi 1% frente a la libra esterlina, mientras que el euro retrocedió hasta 1,1739 dólares desde 1,1823 el viernes. El oro, por su parte, avanzó 2,1%.
“El mercado está migrando hacia activos seguros mientras el conflicto se amplía”, señalaron estrategas internacionales a AFP, en línea con el movimiento global hacia posiciones defensivas.
En contraste con el derrumbe bursátil generalizado, las empresas energéticas y de defensa mostraron fuertes subas. BAE Systems avanzó 6% en Londres, Woodside Energy superó el 6% en Australia, mientras que PetroChina, TotalEnergies y Shell registraron ganancias significativas.
Con Irán aportando entre 3% y 4% del suministro mundial y con el estrecho de Ormuz —por donde circula cerca del 20% del crudo global— funcionando como un cuello de botella estratégico, el petróleo ya superó los 70 dólares y podría seguir escalando.
El salto del petróleo a su vez reavivó el fantasma inflacionario. Analistas advierten que, si los precios energéticos se mantienen elevados, podrían generar nuevas presiones sobre la inflación global justo cuando varios bancos centrales evaluaban recortes de tasas.
El aumento de los costos energéticos, el encarecimiento del transporte marítimo y la caída en el tráfico aéreo podrían afectar el crecimiento económico mundial si el conflicto se prolonga. Aunque los países importadores cuentan con reservas estratégicas —los miembros de la OCDE deben mantener existencias equivalentes a 90 días—, el mercado no descarta que el barril vuelva a superar los 100 dólares si la interrupción en Ormuz se extiende.
Miembros clave de la OPEP+ anunciaron un aumento mayor al esperado en sus cuotas de producción, buscando moderar la tensión en la oferta. Sin embargo, los analistas advierten que la capacidad ociosa podría no ser suficiente para compensar una interrupción prolongada. Por ahora, el rojo domina las bolsas del mundo y la volatilidad volvió a instalarse en el centro del escenario financiero global.



