Un informe destaca que el caso de la fabricante de termos se replica en otros sectores.
El caso de los termos Lumilagro tuvo una gran repercusión, debido a que la marca dejó de fabricar en su planta de Tortuguitas para pasar a importar el producto completo desde China. Si bien esta noticia armó un gran revuelo, en medios y redes sociales, lejos está Lumilagro de ser la única firma que ha seguido el camino de la importación.
Un reciente informe del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas (IPyPP), elaborado por Gustavo García Zanotti y Martín Schorr, muestra que grandes industrias del país en la actualidad prefieren traer productos terminados de China o Brasil antes que producirlos en sus plantas locales.
Pone como ejemplos empresas como Essen, Peugeot, Adidas, o Mondelez, que mientras reducen su personal o directamente cierran sucursales, mantienen los mismos precios elevados pese a la reducción de costos que estas medidas generan.
El documento de Zanotti y Schorr, titulado “Las grandes empresas ante la apertura importadora del gobierno de Milei”, alerta que este proceso no es un “efecto colateral” no deseado, sino una estrategia deliberada de reconversión de negocios que prioriza grandes márgenes de rentabilidad a corto plazo por sobre la preservación del empleo y la capacidad productiva nacional.
El trabajo analiza la enorme brecha que existe entre lo que le cuesta a una empresa traer un producto del exterior y el precio al que lo vende al consumidor local, gracias a la apreciación cambiaria y la eliminación de aranceles. El costo de importación cayó, pero ese beneficio no llega al bolsillo del consumidor, concluyen.
Las empresas tomadas como ejemplos
- Essen: importa cacerolas de China con un costo unitario (incluyendo fletes e impuestos) de unos $50.000. En sus canales de venta se ofrecen a $384.000 (sin contar impuestos nacionales). Despidió 30 trabajadores.
- Adidas: importa zapatillas casuales por $26.790 y las vende a $100.000. En Chile, el mismo modelo cuesta 44 dólares frente a los 70 que sale en Argentina ($100.000). La empresa cerró su planta en el país y despidió 360 trabajadores.
- Newsan: el costo unitario de importar un celular Motorola G23/G24 es de $ 136.770 y lo venden en el mercado local a $260.000. El documento recuerda que Milei visitó la planta y cuatro meses después hubo 45 despidos y 70 suspensiones.
- Mondelez: suspendió 2.300 trabajadores a fines de 2025 y los bienes finales pasaron del 16% (2023) al 25% (2025) de sus importaciones. El costo unitario de importar la galletita Club Social es de $521 y lo vende a $2.164.
El documento también hace hincapié en cómo esmantelamiento firmas emblemáticas desmantelaron sus líneas de producción para transformarse en simples distribuidoras de mercadería extranjera.
En el sector de electrodomésticos, Whirlpool cerró su planta en Pilar (inaugurada en 2022), dejando a 300 trabajadores en la calle. Mientras tanto, sus importaciones de lavarropas terminados se duplicaron entre 2023 y 2025.
Un camino parecido sigue Pilisar (ex SIAM), cuyas compras de insumos para producir localmente desaparecieron, siendo reemplazadas por la importación masiva de unidades terminadas.
Para los autores del informe, esta dinámica de importar para comercializar con márgenes elevados tiene un límite.
“Dado su carácter predominantemente orientado al mercado interno, la profundización de la desindustrialización tiende a afectar negativamente su desempeño en el mediano y largo plazo, a través de la reducción del empleo y de los ingresos de la población en general y, en consecuencia, de la demanda agregada doméstica”, advierte el documento.



