La compañía llegó a operar con una sola aeronave en Aeroparque en los últimos días. Denuncian que el faltante se debe a problemas de pago y que la empresa programa más viajes de los que puede realizar con el fin de hacer caja para mantener las operaciones comerciales.
Un solo avión operando en Aeroparque Jorge Newbery es todo lo que la empresa de vuelos low cost Flybondi puso en funcionamiento durante los últimos días, en medio de una crisis que se agrava con reclamos de los pasajeros a los que se le cancelan sus viajes. En la actualidad, el esquema comercial funciona a duras penas con dos aeronaves, mientras la mayor parte de la flota permanece inactiva.
Los números exponen la gravedad de la situación financiera y logística. Según un informe de la consultora Adventus, entre el 1 de junio de 2025 y el 31 de mayo de 2026 la empresa canceló más de 2500 vuelos. Esta contingencia afectó de manera directa a más de 350.000 pasajeros.
Además, tan solo en el mes de mayo, la puntualidad alcanzó apenas un 26,64% y las suspensiones treparon al 46,93%. En contraste, firmas como Aerolíneas Argentinas y Jetsmart superaron el 89% de cumplimiento en sus cronogramas durante el mismo lapso temporal.
Deudas millonarias y esquema financiero insostenible
La firma comercial tiene otros 11 aviones fuera de servicio de forma indefinida. Fuentes del sector aeronáutico aseguran que la inactividad responde a problemas de pago por mantenimiento y leasing.
Como ejemplo de la crisis, revelaron que dos unidades completaron sus reparaciones en México pero no logran regresar al país por una deuda cercana a los 5,5 millones de dólares.
Desde la Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) respondieron ante reiteras consultas periodísticas tras que el caso tome notoriedad que las prestadoras no tienen la obligación de informar con qué equipos ejecutan sus programaciones.
En este marco, desde el sector indican que la empresa está vendiendo más vuelos de los que su flota actual puede abarcar. “Hacen caja y luego cancelan los vuelos por falta de equipo. Con el dinero que generan, intentan sostener lo que pueden de la operación. Se necesitan no menos de 25 millones de dólares para normalizarla parcialmente y nadie quiere poner ese dinero porque sería tirarlo”, explicó Carlos Vázquesz, consultor aeronáutico en declaraciones a medios digitales.
En medio del caos operativo, la conducción ejecutiva sufrió modificaciones profundas. A fines de mayo, Mauricio Sana abandonó el grupo controlador COC Global Enterprise tras más de siete años de vinculación. Al despedirse, el exdirectivo valoró haber liderado “uno de los proyectos más disruptivos de la aviación argentina” y destacó el trabajo de su equipo, el cual permitió “democratizar el acceso al avión para millones de personas”.
Su reemplazante, Paz Lovisolo, también habría dejado el cargo temporal, por lo que la operación quedó en manos del gerente Leonel Dopazo.
La crisis se agudizó tras el cambio de control accionario a mediados de 2025, cuando el empresario Leonardo Scatturice tomó las riendas. El actual CEO -vinculado a Santiago Caputo y proveedor de Trenes Argentinos y Educ.Ar- prometió en diciembre expandir la flota un 230% con 35 aviones de las marcas Airbus y Boeing. Sin embargo, las unidades alquiladas se demoraron y la ANAC labró actas de infracción por cancelaciones repentinas.
Scatturice ya había protagonizado una fuerte controversia en febrero de 2025. En aquella oportunidad, un avión de su propiedad aterrizó en Aeroparque con una pasajera que transportaba más de una decena de valijas. Ese equipaje esquivó la revisión oficial debido a una “orden de arriba” que impidió el procedimiento de los agentes aduaneros.



