Empezó el otoño, luego de una temporada en la que aquellos que tuvieron la posibilidad usaron la pileta más que nunca. Naturalmente, con las altas temperaturas mejoraron las ventas de los productos relacionados al cuidado de las piletas. ¿Pero qué pasa cuando termina el verano?
Hay quienes eligen vaciar y volver a llenar la pileta, pero esto lleva tiempo, es costoso y además genera un derroche de agua, un recurso que hoy es más valioso que nunca. Dejar el agua sin tratamiento tampoco es una opción, porque puede crear un ambiente propicio para el mosquito transmisor del dengue y perjudicar a las paredes de la pileta generando grieta.
Más Industrias habló con Gustavo Enecoiz, titular de Brillante, una empresa pampeana que elabora artículos de limpieza y productos para piletas, pero también ofrece el servicio de mantenimiento, tanto en hogares como en natatorios de uso público, quien explicó cómo mantener la pileta fuera de temporada.
¿De qué manera influyeron las olas de calor de este verano en el desempeño de Brillante?
Este año tuvimos el mejor verano de los últimos sesenta años por las temperaturas. La gente le “echó plata” a la pileta y le ha prestado atención. Y aparte hoy, cada vez más, las piletas se mantienen todo el año.
¿Este fenómeno se da porque la gente entendió que no se debe derrochar el agua?
Hay una conciencia ecológica en la que fuimos muy precursores. Ya había gente que la mantenía todo el año, pero en la cartera de clientes nuestra antes era el 8% los que la mantenían todo el año y hoy estamos en el 62%. La concientización que se ha generado de parte de todos ha sido muy buena sobre el cuidado del agua.
Desde el punto de vista de los costos, ¿conviene mantener la pileta todo el año?
Sí, porque un kilo de pastillas de cloro te dura tres meses con bajas temperaturas. Y vos ahí estás manteniendo 50.000 litros. A 2.600 pesos que vale hoy un kilo pastillas, no está mal.
¿Cuándo fue que se popularizó el uso de pastillas para el mantenimiento de piletas?
La pastilla fue un producto que se impuso en los últimos cinco años, fue una explosión muy importante. Antes se usaba el granulado solo. Hay que decir que cuando “las papas queman” el cliente vuelve al líquido. Es decir que cuando las temperaturas son altas, cuando la pileta se pone verde, cuando hay que darle un shock, automáticamente pasan al líquido.
¿Ustedes prestan asesoramiento en este sentido, también?
Nosotros vendemos todo para piletas, menos bombas y filtros, y también hacemos asesoramiento a los clientes. Les anotamos todos los pasos, cómo se hace, la cantidad de litros, sobre todo si el cliente es nuevo. Pasa que el cliente viejo ya tiene su receta y hay veces que hay que hacer un cambio. Y ahí aprendemos entre los dos porque nos enseñamos mutuamente, aprendemos mucho de la calidad del agua porque las napas van cambiando: en lugares donde antes no había arsénico ahora hay, por ejemplo. Todo eso lleva a tener distintos tipos de problemas.
Y pueden ofrecer esa solución.
Exactamente. Y si no, le decimos al cliente: “pruebe esto y esto, pruébelo, si le anda viene y me lo paga y si no, hacemos otra prueba”. Porque a veces nos desconcertamos, pero normalmente el 99,9% le damos en la tecla.



