La importación directa desde China y la búsqueda de mayor competitividad marcaron el nacimiento de Isovox, una firma especializada en la distribución de lana de vidrio en el mercado argentino. Con foco en el sur del país y planes de expansión hacia el norte, la marca proyecta consolidarse durante 2026 en un contexto desafiante para el sector de la construcción.
Más Industrias dialogó con Diego Puyó, impulsor de la marca, quien contó que “comenzamos a mediados de 2025 con esta iniciativa. Anteriormente estuvimos como distribuidores de la única empresa que importaba el producto en Argentina, hasta que decidimos hacerlo de manera particular, principalmente para poder abaratar costos y sostenernos dentro del mercado”.
La lana de vidrio es un material de aislación térmica y acústica que puede aplicarse tanto en techos como en paredes. “Es el único material que permite las dos cosas. Además de amortizar ruidos molestos —por ejemplo, entre ambientes o provenientes de vecinos— evita la pérdida de temperatura tanto en invierno como en verano”, explicó.
En cuanto al nicho de mercado, Sebastián López, representante y vendedor de la línea Isovox, contó a este medio que poseen distribuciones mayormente en el sur del país, puntualmente en Bahía Blanca, Casbas, Saliquelló, Tres Arroyos, Zapala, Rio Gallegos, Pigué, Monte Hermoso, Coronel Dorrego, Bariloche, Cipolletti y Neuquén.
Asimismo, Sebastián aseguró que “la demanda más grande se encuentra en las ciudades con mucho potencial de obras, y dentro de mi radio de gestión la tenemos en Neuquén. provincia donde resido”.
Del mismo modo, el representante de ventas explicó que existen dos tipos de clientes: por un lado, ferreterías y corralones de localidades pequeñas o ciudades con alto nivel de demanda; por el otro, grandes distribuidores que abastecen nichos de mercado a los que la empresa no llega directamente.
Por su parte, Diego, destacó que “hoy tenemos bien desarrollado gran parte de la zona sur por lo que estamos trabajando para posicionarnos mejor en el norte”.
La operatoria logística contempla unos 70 días desde la emisión de la orden hasta el arribo al puerto. No obstante, la empresa procura mantener stock para garantizar entregas inmediatas.
“Los pedidos llegan en buque desde China directamente al Puerto de Bahía Blanca en contenedores de 40 pies. A partir de ahí se hace el traslado a los corralones que hayan comprado o bien a nuestros depósitos en la localidad de Punta Alta”, contó Diego.
En cuanto al contexto económico, señaló que trabajan con el tipo de cambio oficial, hoy “bastante estable”, lo que contribuye a dinamizar el mercado. En ese marco, el objetivo está puesto en “darle facilidad al cliente” para que pueda invertir y comercializar el producto.

Apertura de importaciones y nuevos productos en la mira
Diego señaló que la apertura de importaciones impulsada por el Gobierno Nacional “nos abrió la puerta al mundo”, al facilitar el acceso a materiales más baratos —“hemos bajado los precios por lo menos un 30%”, dijo—, aunque advirtió que existe una “doble cara” por su impacto en el sector productivo.
De cara a este 2026, el empresario adelantó que la firma continuará impulsando la importación de lana de vidrio, aunque buscará ampliar su oferta con nuevos materiales. Entre ellos, mencionó la lana de roca, que “presenta una calidad superior y creemos que es el futuro”, y cuya principal ventaja es que no genera efectos adversos para la salud durante su instalación, a diferencia de la lana de vidrio. Además, la empresa proyecta incorporar lana de poliespuma, un aislante hidrófugo orientado a usos no térmicos.



