La multinacional agroindustrial Bunge cerró su planta de fertilizantes en Campana y dejó en riesgo alrededor de 250 puestos de trabajo, entre empleos directos y de empresas contratistas. La decisión se comunicó el lunes 26 de octubre, sin aviso previo a los trabajadores ni al sindicato que los representa.
Según informó el Sindicato del Personal Químico y Petroquímico de Zárate-Campana, la empresa notificó el cierre alrededor de las 17 y bloqueó el ingreso del turno noche. De los puestos afectados, 137 corresponden a trabajadores directos, mientras que el resto está vinculado con servicios de vigilancia, comedor, limpieza y mantenimiento.
Oscar Casco, secretario general del gremio, describió la sorpresa que generó el anuncio. “Ellos no le avisaron a nadie. El que entró a trabajar hoy no sabía que a la tarde lo iban a despedir. Nosotros tampoco. Nadie sabía nada”, afirmó.
El dirigente señaló que el cierre era inesperado, ya que en mayo se había firmado el acuerdo paritario sin inconvenientes y la empresa había realizado recientemente una parada de planta para renovar instalaciones.
El establecimiento, ubicado sobre la ruta nacional 9, a la altura del kilómetro 79, se dedicaba a la elaboración de fertilizantes líquidos, principalmente tiosulfato de amonio y tiosulfato de potasio, utilizados para aportar nutrientes a los cultivos. También contaba con capacidad para procesar amoníaco, una materia prima empleada en la producción de urea, cuya fabricación en esa planta se había interrumpido casi una década atrás.
Hasta el momento, Bunge no había comunicado oficialmente los motivos del cierre. Desde el sindicato, en cambio, relacionaron la decisión con la apertura de las importaciones de fertilizantes y la competencia de los productos extranjeros.
Según Casco, el ingreso de productos importados a menor costo habría afectado la posibilidad de sostener la producción local. “No conviene producir, conviene traerlo de afuera”, resumió el dirigente, al explicar la interpretación del gremio sobre la decisión empresarial.
El cierre se suma a una serie de ceses de actividad que afectaron al sector industrial de Campana en los últimos años. Entre ellos figuran los de Archroma, Clariant, Barcan y Cabot, cuya planta dejó de operar en mayo de este año.
La sucesión de cierres genera preocupación por el impacto sobre el empleo y la actividad económica de una ciudad con fuerte presencia industrial. La pérdida de puestos de trabajo también alcanza a las empresas contratistas y a los comercios y servicios vinculados con la actividad fabril.
Tras el anuncio, el sindicato anticipó que presentaría una denuncia ante el Ministerio de Trabajo y solicitaría una audiencia urgente para discutir la situación de los trabajadores. También convocó a una concentración frente a las instalaciones de Bunge.
El gremio reclama que la empresa informe los motivos del cierre y precise el alcance de las desvinculaciones. Además, busca que se evalúen alternativas para preservar los puestos de trabajo, como la continuidad de las operaciones, la reubicación del personal o la apertura de una mesa de negociación con las autoridades provinciales y nacionales.
Por ahora, no trascendieron precisiones sobre las condiciones de desvinculación, posibles reubicaciones o eventuales acuerdos para los empleados afectados. La situación quedó a la espera de una respuesta oficial de Bunge y de la intervención de las autoridades laborales.



