600 trabajadores recuperaron su puesto, tras la reactivación programada por la tecnológica que opera en el Sur argentino.
Entre la caída del consumo, y el arribo masivo de productos importados, las empresas fabricantes de aparatos tecnológicos como celulares, tablets y televisores inteligentes, vienen sufriendo una situación díficil de sobrellevar. En ese contexto, BHG reactivó su línea de producción en Río Grande, Tierra del Fuego, tras el freno programado que puso en jaque a cerca de 1.000 trabajadores entre puestos directos e indirectos.
La reanudación de las actividades se concretó al finalizar el esquema de suspensiones acordado con la Unión Obrera Metalúrgica (UOM). El movimiento significó el regreso inmediato a planta de un contingente de 600 operarios, quienes integran la planta permanente de la firma y permanecieron semanas en sus hogares aunque cobrando la totalidad de sus salarios.
Claro que este regreso no está exento de complicaciones. Pese al reinicio operativo, en el seno del gremio y la planta persisten las alarmas por un eventual proceso de reducción de personal que, según estimaciones que circulan en el sector, podría impactar en cerca de un centenar de trabajadores de forma escalonada.
Un caso que no es aislado
La crisis que atraviesa BGH no representa un hecho aislado dentro del polo fueguino, sino el reflejo de un mapa industrial golpeado por la recesión. La combinación de una caída drástica en el consumo masivo, el encarecimiento del crédito para la compra de electrodomésticos, y el paulatino incremento en la importación de productos terminados dinamitó el volumen operativo de las principales firmas locales.
A esto se le suma la constante incertidumbre respecto de potenciales cambios que impulsaría el Gobierno nacional sobre el régimen de promoción industrial que rige para Tierra del Fuego. El parate de la actividad se había iniciado el pasado 1° de julio y se extendió hasta este tramo del mismo mes. El esquema pactado entre BGH y la UOM permitió a la empresa frenar la acumulación de stock de televisores y aires acondicionados sin romper el vínculo laboral.
Otras firmas emblemáticas del parque industrial de Río Grande y Ushuaia transitan sendas operativas idénticas. Ajustes de turnos, esquemas de vacaciones anticipadas y paralización de líneas enteras forman parte del paisaje cotidiano en el sur del país. La pérdida de poder adquisitivo golpeó directo a la comercialización de acondicionadores de aire, televisores y celulares, los pilares históricos de la facturación fueguina.
En el mercado minorista, las ventas de línea blanca y electrónica de consumo registran caídas interanuales superiores al 20 por ciento. Frente a ese número, sostener dotaciones sobredimensionadas resulta complejo para los números de cualquier balance. Los costos fijos en dólares y la logística desde y hacia el continente presionan los márgenes operativos en un contexto de precios congelados por la recesión.



