El megaproyecto había sido reubicado en Rio Negro, pero finalmente no se concretará, En cambio, se instalarán buques de licuefacción en la costa rionegrina.
YPF abandonó el proyecto para construir una megaplanta de Gas Natural Licuado (GNL), que en principio estaba previsto hacer en Bahía Blanca, pero que luego fue mudada hacia Río Negro por las diferencias entre el presidente de la Nación y el gobernador bonaerense, Axel Kicillof.
Horacio Marín, titular de la empresa YPF, finalmente confirmó que, en lugar de construir una planta, se instalarán buques de licuefacción en la costa de la localidad rionegrina de Punta Colorada.
De esta forma, se confirma algo que era un secreto a voces en la industria y que había sido advertido por funcionarios bahienses y bonaerenses: que la petrolera no consiguió socios para financiar y concretar el proyecto, lo que obligó a la empresa a conformarse con una inversión mucho menor a la proyectada.
Marín confirmó a medios locales que no habrá “planta onshore” y que YPF se concentrará en los acuerdos para exportar mediante el uso de barcos, una inversión de mucho menor escala que la planta que se estimaba podría llegar hasta los 50.000 millones de dólares.
La decisión se tomó menos de un año después del anuncio de la “mudanza” a Río Negro, a lo que siguió la decisión de la malaya Petronas de retirarse del proyecto. El gobierno argentino había hecho trascender que la angloholandesa Shell la reemplazaría. Pero nada de eso sucedió.
Las autoridades bahienses habían previsto el desenlace
La petrolera estatal ya había reservado 1.500 hectáreas de tierra para avanzar con la construcción de la planta en el Puerto de Bahía Blanca, donde originalmente estaba pensado el proyecto.
Sin embargo, a mediados de 2024 YPF decidió reubicar la inversión a Punta Colorada, pese a que la localidad rionegrina cuenta con una infraestructura notablemente inferior a la de la ciudad bonaerense.
El intendente de Bahía Blanca, Federico Susbielles, había remarcado tras la decisión que “ir a otro lado va a costar miles de millones de dólares más y va a complejizar toda la operatoria“. En cambio, “Bahía puede empezar a operar ya”, dijo.
“Si hoy hay un buque para realizar esta operatoria (de exportación de gas) en Argentina, en Bahía Blanca lo único que tiene que hacer es pedir el giro de buque y empezar a operar”, comentó en ese momento. “Acá tenemos a la Armada al inicio del estuario, tenemos a la Prefectura y el Ejército. Ahora va a haber que hacer una inversión varias veces millonaria en ese sentido”, agregó.
A pesar de las advertencias, las cuales quedaron envueltas en cuestiones políticas, YPF siguió adelante con su decisión, más vinculada a las diferencias ideológicas entre Milei y Kicillof, uno de los principales opositores, que a cualquier beneficio económico o productivo.
Desde el Gobierno aseguraron que la razón había sido una consecuencia del rechazo del mandatario bonaerense al Régimen de Incentivos para Grandes Inversiones (RIGI), pese a que en el documento de la petrolera no se decía nada al respecto.
Qué se realizará finalmente en Río Negro
Actualmente, el proyecto asentado ahora en Río Negro cuenta con un plan de tres etapas. La primera corresponde al plan del consorcio Southern Energy que se formó inicialmente entre Pan American Energy (PAE) y la noruega Golar para el montaje en 2027 de un barco factoría.
A este se sumará luego un segundo buque que está previsto que llegue a la costa rionegrina en 2028, a partir de un acuerdo con Pampa Energía, Harbour Energy y TotalEnergies. En conjunto, procesarían 6 millones de toneladas métricas anuales.
La segunda etapa parte de un acuerdo entre YPF y Shell para ampliar la participación de la empresa angloholandesa al resto de la cadena productiva, y finalmente, en la tercera etapa, se incorporará la italiana ENI para el desembarco de un buque licuefactor.
En conjunto, está previsto que en su etapa final el proyecto permita procesar 28 millones de toneladas métricas anuales, lo que representa un volumen superior al inicialmente considerado, pero a partir de una inversión menor a la original.
Es que anteriormente se preveía la construcción de una planta terrestre que implicaría una inversión de 50.000 millones de dólares, que no solo generaría 5.000 puestos de trabajo dedicados a las operaciones, sino que además sumaría 15.000 puestos relacionados con la construcción de la planta, algo que finalmente no se llevará adelante.



