La empresa chocolatera estima que producirá 60 millones de potes de Franui anuales. Pasado y presente de la marca más emblemática de chocolates patagónicos.
Rapanui anunció que está construyendo su primera planta en la provincia de Buenos Aires. Requirió una inversión de 8 millones de dólares, estará ubicada en Fátima y contará con 5.500 metros cuadrados destinados a producir en un 90 % a la marca Franui y para exportación.
Con esta fábrica, ya son cinco en el país, tres de ellas situadas en Bariloche. Se prevé que la planta comience a funcionar a mediados de este año y será el lugar de donde saldrán sus productos a Brasil, Chile, Uruguay, Paraguay, Perú, Colombia y México.
Franui ya está disponible en 25 países
La empresa estima que para mitad de este año estarán produciendo 60 millones de potes de Franui anuales entre sus cinco locaciones, incorporando una nueva línea de producto en Bariloche, donde producen unos 12 millones de potes de este producto.
“Podremos producir más de sesenta millones de potes con 300 colaboradores trabajando a tres turnos, triplicando la capacidad actual. Hoy, Franui está disponible en 25 países“, explicó Leticia Fenoglio, la hija de Diego Fenoglio, quien fundó la empresa.

Las fábricas de Rapanui en el mundo y nuevas sucursales
La firma Rapanui, que toma su nombre de la casa de la infancia de Diego Fenoglio en Bariloche, logró un crecimiento del 20 % durante 2023, un año complejo como pocos para desarrollar una marca, luego de haber facturado alrededor de 1.500 millones de pesos en 2022. El negocio se divide la mitad en chocolate y la mitad restante en helados (30 %) y Franui (20 %), sumando más de setenta productos.
De las tres fábricas que tiene la marca en Bariloche, dos están certificadas libres de gluten y en la tercera se elaboran alfajores y productos de pastelería. Además, desde 2020 tiene una planta de Franui en Valencia, España, que requirió una inversión de 3,5 millones de euros, desde donde abastece a varios países de Europa, incluso Suiza, y Estados Unidos.
La fábrica de Rapanui en Valencia está a cargo de Leticia Fenoglio y produce 250.000 potes por mes, aunque su capacidad es más de tres veces esa cifra y sigue en aumento. La empresa en menos de dos años llegó a 25 países, incluyendo destinos como Islandia, Marruecos y Arabia Saudita.
En la Argentina, Rapanui tiene una planta procesadora de frutas en el Mercado Central que hace las bases de los helados que se procesan diariamente en cada una de las sucursales en el país, que ya suman catorce, incluido uno en Pinamar que abre sólo en temporada alta.
Una de las últimas inauguradas, a principios de 2023, fue la sucursal de Córdoba, en la casona de Lucía Minetti, patrimonio histórico de la ciudad, y la de La Plata. El próximo será en Rosario en abril y más adelante en Mendoza.
Un modelo de negocios sin franquicias: apostando a las sucursales propias
La política de Diego Fenoglio es expandirse sin franquicias. Todas las sucursales son propias. De la mano de sus hijos, cuida hasta el último detalle de lo que pasa en los puntos de venta.

La historia de Rapanui, la marca fundada por Diego Fenoglio
Diego Fenoglio fundó Rapanui en 1996, muchos años después de la muerte de su padre. El proyecto fue un desprendimiento de la marca familiar que lleva su apellido, creada por sus padres, Aldo Fenoglio e Inés Secco.
Aldo, a quien se le atribuye nada menos que haber inventado el chocolate en rama, había llegado a Bariloche en 1948 desde Italia y abrió la Confitería Tronador que sería el puntapié inicial para el imperio del chocolate local.
A los veinte años, Diego Fenoglio debió tomar las riendas de la empresa cuando su padre falleció de un infarto. Por ese entonces, estudiaba Ciencias Económicas y decidió dejar la carrera para dedicarse de llenos a la empresa familiar. Le tomó veinte años tomar la decisión de independizarse y fundar una empresa propia.
Para llegar a Buenos Aires, la marca sumó los helados, más propicios para el clima de la zona. Los helados se fabrican en cada local en el mismo día, y están a cargo de uno de los hijos de Diego, Aldo.
La marca de chocolates y helados, que fue avanzando a paso firme en el interior del país y de a poco fue distribuyendo sus productos por América, Europa y más allá, tiene ahora como próximo objetivo tener unas cien hectáreas de frambuesas para abastecerse en la zona del río Manso, según contó su fundador.



