Con el regreso a la circulación de “Los Chachos” en la provincia de La Rioja, cabe preguntarse qué otras situaciones similares tuvo la historia económica del país.
La Rioja volvió a poner en circulación los Chachos, una cuasimoneda provincial que funcionará como mecanismo de pago local y permitirá inyectar unos $4.000 millones en la economía. La medida retoma una herramienta utilizada por distintas provincias durante períodos de fuerte restricción fiscal, cuyo antecedente más recordado es la crisis de 2001.
Cómo funcionan Los Chachos
El gobierno de Ricardo Quintela comenzó a distribuir desde el 17 de agosto 50.000 Chachos por beneficiario, alcanzando a unas 80.000 personas. Se trata de Bonos de Cancelación de Deuda (BOCADE), que no tienen carácter de moneda nacional y suelen utilizarse dentro de la provincia.
La Rioja ya había recurrido a este mecanismo en julio de 2024, cuando emitió billetes de 1.000, 2.000, 5.000, 10.000, 20.000 y 50.000 unidades, con una paridad de uno a uno frente al peso. Hasta un 30% de los salarios estatales podía abonarse con estos bonos, que también eran aceptados en comercios adheridos y para pagar impuestos y servicios provinciales. Ese esquema terminó el 31 de diciembre de 2024. El nombre de la cuasimoneda hace referencia a Ángel Vicente “Chacho” Peñaloza, caudillo riojano de fines de siglo XIX y una figura vinculada al federalismo argentino.
La nueva emisión se produce en medio de una disputa entre La Rioja y el Gobierno nacional por los fondos federales y de una caída de ingresos que, según las autoridades provinciales, afecta tanto las cuentas públicas como la actividad privada.
La historia de las cuasimonedas en Argentina
Aunque suelen asociarse con la crisis de 2001, las cuasimonedas tienen antecedentes anteriores. A mediados de la década de 1980, Tucumán comenzó a emitir Bonos de Cancelación de Deuda, denominados en australes, para enfrentar restricciones de recursos provenientes del Estado nacional. Estos instrumentos continuaron circulando, con diferentes nombres, hasta 2003.
La crisis de fines de 2001 provocó una expansión mucho mayor. La Ley de Convertibilidad limitaba la emisión de pesos sin respaldo en dólares, lo que profundizó la falta de liquidez de las provincias. Como respuesta, el Estado nacional y 15 distritos emitieron bonos que llegaron a sumar $8.535 millones en circulación en agosto de 2002.
El Gobierno nacional también lanzó las Letras de Cancelación de Obligaciones Provinciales (Lecop), que circularon en denominaciones de 2, 5, 10, 20 y 50 pesos.
Las cuasimonedas permitieron a las provincias afrontar pagos y obligaciones cuando no contaban con suficiente dinero. Su valor dependía de la cantidad emitida y de la confianza de quienes las recibían, mientras que el pago de impuestos y servicios provinciales les daba liquidez.
Durante la crisis del 2001, estas fueron las cuasimonedas que circularon en el país:
- Lecop (Letras de Cancelación de Obligaciones Provinciales): Emitidas por el gobierno nacional.
- Patacón: Emitido por la provincia de Buenos Aires.
- Lecor: Emitidas por la provincia de Córdoba.
- Bocade: Emitidas en Tucumán y La Rioja.
- Cecacor o Secacor: Emitidas en Corrientes.
- Bono Federal: Emitido en Entre Ríos.
- Petrom / Petrobonos: Emitidos en Mendoza.
- Quebracho: Emitido en Chaco.
- Bocanformosa: Emitido en Formosa.
- Semisiones: Emitido en Misiones.
- Bono Leke o Fecfort: Emitido en Catamarca.
- Warpes: Emitidos en San Juan.



