¿Por qué? Éxodo de empresas, divisas y deuda

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El 15 de septiembre pasado, el Gobierno de Alberto Fernández sumó una retención de 35% sobre la compra de divisas para ahorro y consumo.

Asimismo, los gastos en moneda extranjera con tarjeta de crédito o débito empezaron a tomarse a cuenta del tope existente de 200 dólares mensuales para atesoramiento, que, a su vez, ya contaba con un impuesto del 30%.

Las medidas intentaron desincentivar el ahorro y el gasto en moneda extranjera por parte de los ciudadanos, una de las razones del drenaje de
reservas del Banco Central.

La nueva retención del 35% se podrá descontar de los impuestos a las Ganancias o Bienes Personales. Quienes no abonen estos impuestos podrán solicitar el reintegro a la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) al cierre del año fiscal.

El Banco Central también cambió las condiciones de acceso al mercado cambiario de las empresas cuyos vencimientos de deuda mensuales sean a partir de un millón de dólares.

Falabella y Sodimac (del grupo SACI Falabella), dos empresas que se van del país.

En este sentido, la entidad monetaria limitó la compra de dólares a un monto que “considerará la posibilidad de la cancelación de hasta el 40%
de los vencimientos de capital”
obligándolas a refinanciar el resto con sus acreedores, con vencimientos promedio de dos años, a excepción de deuda contraída con organismos internacionales y agencias oficiales de crédito.

El periódico británico Financial Times publicó un artículo sobre la salida de empresas de nuestro país y atribuyó el éxodo a los problemas de la economía argentina y las medidas cada vez más intervencionistas del
Gobierno para estabilizarla, que endurecen los controles de capital -ya estrictos- para proteger la disminución de las reservas.

La crisis económica en la que se encuentra el país y las bajas expectativas de reactivación llevaron al anuncio de retirada o venta de las subsidiarias locales de algunas multinacionales como las aerolíneas Latam Airways Argentina, Emirates Airlines, Qatar Airways, Air Zew Zealand, cuatro tiendas de las cadenas Falabella y Sodimac, la compañía de indumentaria Nike, la empresa química Axalta, el grupo dedicado a la industria química BASF (que mudará su producción
de pintura automotriz a Brasil), la autopartista Saint Gobain Sekurit o
el laboratorio Pierre Fabré.
Adrián Ravier, economista.

En diálogo con Más Indusustrias el economista Adrián Ravier opinó sobre la escasez de divisas: “Creo que estas medidas económicas no ayudan a resolver el problema estructural. Desde el principio el Gobierno ha planteado un ataque a quienes pueden proveernos estas divisas: a los generadores genuinos de divisas como puede ser el campo, también a sectores productivos que pueden exportar bienes y a los ahorristas que por ahí tienen dólares en el exterior y podrían traerlos al país si hubiera confianza”.

Además agregó: “ Muy lejos de esto no hemos hecho nada para generar confianza y construir esa credibilidad que puede hacer que los propios argentinos queramos tener las divisas depositadas en los bancos. Lo que estamos viendo, por el contrario, es que el mundo desconfía de la Argentina, algunas empresas multinacionales se están yendo del país, también hay muy poca credibilidad en lo que el Gobierno dice, una incertidumbre respecto del plan económico que se aplicará y, por sobre todo, hay cero pronunciamiento por aquellas reformas que podrían hacer que la Argentina sea un país ordenado”.

En la primera semana de septiembre, la venta de divisas del Banco Central superó los 600 millones de dólares, cifra récord en 2020. La situación es preocupante porque evidencia el estrés financiero en las arcas a pesar de que, por la pandemia, casi no hay fuga de divisas por turismo.

Asimismo, desde abril no se pagan intereses de deuda externa en moneda extranjera, además de que el superávit comercial acumulado hasta julio es el más alto desde 2009.

Para Ravier, además de la escasez de divisas, hay otros dos problemas estructurales que atraviesan la macroeconomía nacional: el déficit fiscal y la deuda. “Hoy la Argentina tiene un enorme desequilibrio fiscal de 10 puntos del PBI primario, tiene un desequilibrio monetario muy grande que solo lo contiene la situación de crisis y la cuestión de la pandemia. En el momento en que la cuarentena se suspenda será muy difícil que la inflación no se dispare”.

Otra cuestión clave es la fijación del tipo de cambio. En opinión de Ravier “el país tiene un problema cambiario que está asociado al proceso inflacionario, y donde el gobierno trata de mantener el dólar a un precio muy bajo en relación con las reservas de dólares que tenemos y que podemos tener. La situación macroeconómica es muy débil, creo que en el corto plazo el Gobierno se enfrentará con una situación difícil de controlar. Ahí radica mi preocupación y, seguramente, la de los empresarios que empiezan a evaluar la posibilidad de dejar la Argentina”.

Sobre la deuda, Ravier cree que el Gobierno llegó a un acuerdo con los acreedores privados ya que estos se encontraron acorralados entre
entrar en un default que hubiera castigado mucho a sus activos y una larga espera hasta un nuevo gobierno con el cual acordar. “Por eso aceptaron negociar una deuda sin quita de capital pateando el pago de capital e intereses por un tiempo prolongado hasta que llegue un nuevo Gobierno suponiendo que éste tendrá otro entorno. Ese éxito que el oficialismo celebró a mí me parece que garantiza que haya muy poca disposición de los acreedores para comprar títulos financieros y financiar esta necesidad de divisas de cara al futuro”.

“Las medidas económicas no ayudan a resolver el problema estructural” Adrián Ravier.

“Argentina tiene por delante un problema muy serio por la poca credibilidad de este Gobierno y la reputación que ha construido. Va a haber muy poca disponibilidad de divisas y va a costar mucho: va a tener que ser muy alta la tasa de interés para compensar el riesgo de traer divisas al país. Para mí el escenario es que el dólar tiene que saltar eventualmente lo que explica la alta demanda”.

Por otro lado está el FMI, con quien actualmente se negocia otra parte de la deuda y a quien no se puede recurrir para pedir más ayuda financiera. Tal como explica Ravier, “en otras oportunidades ante semejante escasez de divisas se recurrió a otros actores económicos que hoy, tanto local como externamente, no están dispuestos a traer dólares al país”.

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