La suba de la temperatura afectará la calidad y cantidad de elementos clave, como la cebada o el lúpulo, por lo que podría darse una “sequía” de la bebida alcohólica.
A raíz del calentamiento global, para el año 2050 se podría ver gravemente afectado el suministro de lúpulo y cebada, los principales componentes para la producción de cerveza, lo que podría provocar un fuerte desabastecimiento y una escasez en el sector. Así lo advirtió Atsushi Katsuki, director ejecutivo de la compañía japonesa Asahi, en una entrevista con Financial Times.
La cosecha primaveral de cebada podría disminuir en Francia un 18 % para 2050, según el escenario de 4 grados de aumento de temperatura planteado por las Naciones Unidas (ONU), el más severo, mientras que la cosecha de Polonia se reduciría en un 15 %. De la misma forma, la calidad del lúpulo, un componente clave para la conservación y el sabor de la cerveza, disminuiría un 25 % en la República Checa, uno de los mayores productores de lúpulo del mundo.
En un escenario por debajo de un aumento de 2 grados, la cosecha francesa y polaca disminuirán un 10 % y un 9 %, respectivamente, mientras que la calidad del lúpulo en la República Checa caerá un 13 %, pronostica Asahi.
¿Qué acciones están tomando las principales cervecerías?
Otras cervecerías internacionales ya vienen invirtiendo en prácticas agrícolas regenerativas para que sus suministros de cebada se vuelvan más resistentes a las cada vez más frecuentes crisis climáticas. Como ejemplos se puede citar a Anheuser-Busch InBev, los productores de Stella Artois, Corona y Budweiser, que invirtieron en variedades de cebada resistentes a la sequía en África, y a Carlsberg, que pretende utilizar prácticas agrícolas totalmente regenerativas para 2040.
El mundo se encamina a sufrir un aumento de la temperatura de hasta 2,6 grados, concluyó recientemente el primer balance exhaustivo de las Naciones Unidas sobre los esfuerzos globales para limitar el calentamiento.
Lo volátil del clima ya ha interferido con los rendimientos de la cebada en los últimos años, lo que llevó a que los precios europeos de la malta y de la cebada para malta alcanzaran niveles récord en 2022, lo que a su vez ejerció presión sobre el sector cervecero. Aunque los precios se han moderado, el costo de la cosecha de 2023 este verano fue unos 100 euros superior a los promedios anteriores, según Katsuki.



