El auge de las compras online redujo parte de la ventaja de cruzar la frontera, pero algunos productos todavía tienen diferencias importantes.
Durante años, muchos argentinos eligieron viajar a países como Chile, Paraguay, Brasil o Uruguay para adquirir productos tecnológicos a precios más bajos. La diferencia entre los valores locales y los del exterior, junto con las dificultades para acceder a dólares y las restricciones a las importaciones, hicieron que comprar celulares, computadoras, televisores y consolas fuera del país se convirtiera en una práctica habitual.
Sin embargo, este escenario comenzó a modificarse. La mayor facilidad para acceder al mercado cambiario y los cambios implementados en las compras internacionales permiten actualmente adquirir productos del exterior sin necesidad de cruzar la frontera. De esta manera, el consumidor puede realizar la operación por internet y recibir el artículo directamente en su domicilio.
Uno de los cambios más importantes se produjo con la modificación del régimen de compras personales en el extranjero. La simplificación de los trámites y las nuevas condiciones para los envíos internacionales facilitaron el acceso a productos importados. En particular, los paquetes de hasta 400 dólares cuentan con una franquicia que los exime de derechos de importación.
El crecimiento de esta modalidad se refleja en el aumento de las operaciones realizadas mediante servicios de courier. Durante junio, las importaciones por esta vía llegaron a los 125 millones de dólares, mientras que en los primeros seis meses del año alcanzaron los 643 millones de dólares, lo que representa un incremento interanual superior al 100%.
A pesar de estos cambios, los precios de algunos productos tecnológicos continúan siendo considerablemente más elevados en Argentina que en otros países de la región. La carga impositiva y los costos asociados a la comercialización son algunos de los factores que explican esta diferencia.
Chile, por ejemplo, mantiene precios competitivos para determinados productos. Un iPhone 17 Pro Max de 256 GB cuesta alrededor de 2.112 dólares en Argentina, mientras que en Chile se consigue por unos 1.473 dólares. Una diferencia todavía mayor aparece en los televisores: un Smart TV LG NanoCell de 85 pulgadas ronda los 2.508 dólares en Argentina frente a los 968 dólares que cuesta en Chile.
No obstante, la brecha no se mantiene en todos los artículos. Una MacBook Air de 13 pulgadas con chip M4 presenta valores similares entre Argentina y Chile, mientras que una PlayStation 5 Slim también muestra diferencias mucho menores con respecto a otros mercados de la región.
Por este motivo, antes de viajar exclusivamente para comprar tecnología resulta necesario analizar cada caso. El posible ahorro debe compararse con todos los gastos que implica trasladarse al exterior, como pasajes, combustible, alojamiento, alimentación y otros costos asociados al viaje.
En algunos productos de alta gama, como determinados celulares, televisores, notebooks o consolas, la diferencia de precios todavía puede justificar la compra en el exterior. Sin embargo, cuando la brecha es reducida, puede ser más conveniente comprar desde Argentina o utilizar plataformas internacionales y evitar los gastos adicionales de un viaje.
En definitiva, el denominado “turismo de compras” no desapareció por completo, pero dejó de ser una alternativa conveniente en todos los casos. Hoy la decisión depende principalmente de comparar el precio final del producto, los costos de importación y los gastos que implicaría viajar para conseguirlo.


