La compañía cordobesa recibidió un crédito de manos de la DFC de los Estados Unidos, con el objetivo de ordenar las cuentas, mejorar la liquidez de la firma y finalmente permitir a la compañía ingresar al negocio que se generó tras la apertura de las importaciones.
A partir de la apertura importadora y la habilitación para que ingresen maquinarias usadas al país, las empresas deben reconvertirse para subsistir y este fue el caso de uno de los principalmentes fabricantes nacionales. Se trata de Metalfor, la firma radicada en Córdoba, que a través de un préstamo interncional se sumará a este negocio.
Para hacerse fuerte en el segmento de la maquinaria usada, incluyendo equipos importados, la empresa recibió un préstamo por hasta 50 millones de dólares otorgado por la Development Finance Corporation (DFC) de Estados Unidos. Se trata de un financiamiento de largo plazo, ocho años, con dos de gracia, que permitió reordenar la estructura de vencimientos, aliviar la presión de corto plazo y recuperar capacidad operativa tras un año marcado por fuertes tensiones financieras.
En noviembre, Metalfor recibió los primeros desembolsos por 45 millones de dólares, fondos que comenzaron a impactar de forma directa en la gestión del pasivo y en la disponibilidad de capital de trabajo. Ese reordenamiento fue clave para habilitar decisiones estratégicas que hasta entonces estaban limitadas por la fragilidad de la liquidez.
De producir a importar, un giro motivado por el nuevo contexto
Con el balance más ordenado, Metalfor avanzó en un negocio que hasta ahora estaba limitado por la falta de financiamiento estructural: la comercialización de maquinaria usada, incluyendo equipos reacondicionados e importados. El movimiento se apoya en el cambio normativo que habilitó la importación de maquinaria usada, eliminando restricciones que durante años habían cerrado ese mercado.
La decisión oficial modificó el tablero competitivo del sector y abrió una ventana para que fabricantes locales participen activamente de ese negocio, ya no solo como vendedores de equipos nuevos, sino como integradores de soluciones, combinando maquinaria nueva, usada y financiamiento.
En ese esquema, Metalfor busca aprovechar su capacidad industrial, red comercial y conocimiento técnico para operar en un mercado que, hasta ahora, funcionaba de manera fragmentada. El negocio de usados, y especialmente el de usados importados, requiere capital de trabajo, financiamiento de stock y espalda financiera, condiciones que recién ahora la compañía puede afrontar tras el ingreso del crédito internacional.
La consultora FIX destacó a su vez que Metalfor mantiene un fuerte posicionamiento en el mercado argentino de pulverizadoras autopropulsadas, con una participación cercana al 28%, uno de sus principales activos competitivos, y que la variedad de productos le permite amortiguar la estacionalidad del sector. Esa base es la que ahora intenta trasladar a un mercado que gana volumen y formalidad tras la apertura regulatoria.



